Toma el dinero y corre

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“Toma el dinero y corre”  fue  una película protagonizada por Woddy Allen. Pues bien, al título de esta película parece que está emulando el jeque del Málaga con su política de traspasos en el presente verano. Da la sensación de que estamos asistiendo a la liquidación de un negocio porque en poco tiempo se le puede ir de las manos. De hecho, ya acumula varios reveses judiciales en el contencioso que mantiene con el grupo Bluebay y puede que el último consista en la pérdida de la propiedad del club.

Si se confirma el traspaso de Pablo Fornals al Villarreal se habrá consumado otro varapalo a la afición. No hay afición más fiel y sufrida que la del Málaga, pero al mismo tiempo conformista y poco exigente. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dice el sabio refranero español. Todavía quedan aficionados dispuestos a justificar todo lo que venga de la mano del jeque. Algunos, de forma ingenua, le llegan a preguntar por twitter sobre qué piensa hacer para evitar la marcha de Fornals, cuando él mismo la está propiciando con las irrisorias cláusulas de rescisión que le pone a los futbolistas. ¿Y por qué lo hace? La razón es sencilla: es más fácil y rentable vender a tres canteranos por cláusulas que ronden los 12 millones de euros que vender a uno por 30 millones, entre otras cosas,  porque pocos lo valen con 20 años.



La actual política del jeque ya no tiene justificación alguna. Nos ilusionó como nunca nadie lo había hecho. Todos le defendimos. Nunca el Málaga había tenido la intención de ser grande o al menos dar un salto de calidad. Desembarcó en Málaga con 150 millones de euros que seguramente no eran suyos. A las pruebas nos remitimos. Ningún empresario adinerado de Europa actúa como lo está haciendo el señor Al Thani. Si de verdad tuviese peso económico, no sería un especulador del fútbol. Y se está comportando como tal. Ninguno de los otros jeques repartidos por el continente europeo –ya sea en el PSG o Manchester City- actúan de esa forma. Al Thani ha descubierto lo que ningún empresario vinculado a la ciudad ha descubierto nunca: que se puede ganar dinero con el Málaga sin arriesgar mucho. Y en esa política está, como en su tiempo estuvo el grupo Z, en foguear y traspasar futbolistas. Fichar medianías o futbolistas cedidos e ingresar lo máximo posible en concepto de traspasos. Si se confirma la venta de Fornals, el jeque habría ingresado 31 millones de euros este verano, a cambio de traer a futbolistas cedidos, algunos cabe reconocer que de buen nivel,  gracias al tirón de Míchel como entrenador. Por cierto, a ver lo que dura al frente del banquillo malaguista. Porque el club, con la política que está siguiendo, le está faltando el respeto como técnico. En plena pretemporada, no solo no le completan la plantilla, sino que encima se la destrozan. Eso no se le hace a ningún técnico, y no todos están dispuestos a permitirlo.

Se podrán buscar todas las justificaciones que se quiera, que si un club ha venido y pagado la cláusula de Pablo Fornals, que si el futbolista tiene derecho a crecer deportivamente y es libre para decidir; pero estamos en lo de siempre, por qué nuestros canteranos han de crecer fuera y nunca en Málaga. Por qué los malvendemos a las primeras de cambio sin esperar ni siquiera a revalorizarlos convenientemente. ¿Por qué Vitolo vale treinta y cinco millones de euros ahora cuando hace dos temporadas valía seis?

Por cierto, algunos aficionados se quejan de las cláusulas sumamente bajas que solemos negociar para nuestros mejores futbolistas. Y la razón es fácil de entender: pocos futbolistas con 21 años valen 30 millones de euros. Es más fácil y rentable vender a tres canteranos por cláusulas que ronden los 12 millones que vender a uno por 30.

Ni con jeque ni sin jeque tiene mi Málaga remedio. Nada nuevo bajo el sol. El Málaga lleva 20 años en manos de especuladores del fútbol venidos desde fuera, sin ninguna vinculación con el club ni con la ciudad. Grupos inversores que si bien en un inicio ilusionaron a la afición, al poco tiempo, por las circunstancias que fuera, demostraron que su política era la pura especulación basada en el trapicheo de futbolistas y los ingresos televisivos.

Es un club concebido para ser la cantera de otros clubes de España que tengan la fortuna de tener una directiva con mayor poder económico –en los últimos tiempos del Villarreal-, o una Academia concebida como una empresa de formación y traspaso de futbolistas. Y encima, mal traspasados, sin revalorizar y a las primeras de cambio.

Esta etapa se asemeja mucho a la protagonizada por el Grupo Z en Málaga hace años. Una vez fallecido el verdadero propietario en la sombra del club, Antonio Asensio, se dedicaron a desmantelar el negocio que habían montado en Málaga traspasando a todos los futbolistas de valor que había en la plantilla. En poco más de tres años los traspasos superaron la veintena de futbolistas por cifras considerables. La consecuencia fue el descenso de categoría del club y una deuda acumulada de 30 millones de euros, que luego la injusta ley concursal se encargó de enjugar. 

Pero ¿en qué consiste el éxito del jeque hasta el momento al frente del Málaga? en la habilidad que está demostrando  para mantenernos año tras año en mitad de la tabla sin arriesgar mucho en fichajes de nivel. Siete años consecutivos del club en Primera avalan la gestión del jeque. Y para una afición que mayoritariamente se conforma con la permanencia –entre otras cosas porque nunca ha conocido logros deportivos de relevancia-, está muy bien. Pero a partir de ahora un riesgo se cierne sobre el Málaga, que la cantera deje de proporcionar futbolistas de alto nivel competitivo. No siempre las hornadas de canteranos tienen buen nivel. La fortuna de Javi Gracia hace dos temporadas fue que halló en la cantera lo que le faltaba al equipo una vez desmantelado el plantel de años anteriores. Pero ¿qué pasará el día en el que la Academia no suministre lo que el club necesita para funcionar el Primera? ¿Que pasará cuando no queden canteranos de nivel para traspasar? La disposición del club para hacer fichajes de cierto nivel la hemos visto este verano: nula. Mejor dejar este asunto aquí y que cada uno haga las conjeturas que desee.

Se darán cuenta de que en este extenso artículo no he hablado de Arnau. Lo dejo para el final. No llego a entender su actitud. Un buen sueldo no justifica jugar el papel de liquidador del patrimonio del club. No se puede ser director deportivo con las manos atadas para fichar y libres para vender. Míchel asegura que Arnau trabaja mucho, pero seguramente lo hace con las manos atadas. Como en su momento lo hizo Mario Husillos. Bajo estas circunstancias, no se puede ser director deportivo de ningún club.

Pero tampoco perdamos de vista que el máximo responsable del club es su presidente. No es de recibo que culpe de todo los males a sus directores deportivos y se lave las manos como Pilatos. Eso no cuela. No cuela que despida cada equis tiempo a su gente de confianza y le culpe de todos los males. Por cierto, ¿Por qué el presidente está desparecido de Málaga este verano? ¿Por qué tocaba vender futbolistas? 

Este año toca confiar en Míchel en su papel de taumaturgo. Pero una cosa es la ilusión y otra hacer magia.