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Qué bien le sienta a este Málaga el nuevo técnico

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No se trata de ser ventajista, pero hay que decirlo bien alto: el cambio de entrenador ha beneficiado al Málaga. Parecía que no había vida más allá de Muñiz. Pero la había. Y lo más divertido del momento que estamos viviendo en torno al Málaga CF es leer o escuchar las justificaciones de aquellos que defendían a ultranza del anterior entrenador. Unos dicen que el trabajo fundamental ya estaba hecho, por no bajarse del burro y reconocer que el trabajo estaba mal hecho; otros aseguran que los futbolistas no han sido buenos profesionales haciéndole “la cama” al asturiano; pero lo que ninguno parece capaz de comprender es que hay entrenadores que son capaces de cambiar totalmente la mentalidad de un equipo, acabar con sus miedos y liberarles en su juego. Y esto es lo que ha sucedido, y no es la primera vez que lo vemos en la Rosaleda. Lo consiguió Míchel en su primera etapa en el club, ¿por qué no lo iba a conseguir un nuevo técnico? Y digo nuevo técnico porque pocos confiábamos en la capacidad de Víctor Sánchez del Amo de obrar el milagro. Teníamos claro que el Málaga necesitaba un nuevo entrenador, pero no tan claro quién debía ser su sustituto. El acierto ha sido pleno por parte de Caminero, posiblemente lo única decisión acertada desde que asumiera la dirección deportiva del club.

El Málaga no tenía nada que perder con el cambio de técnico. El equipo estaba en caída libre y se estaba alejando peligrosamente de su principal objetivo: el ascenso por la vía que fuese. En el peor de los casos, el equipo podría no ascender y terminar en mitad de la tabla, pero nunca descender. Se está demostrando que ha merecido la pena el cambio en el banquillo, independientemente de que se consiga el objetivo final o no.

El balance de Víctor Sánchez del Amo desde que se hizo cargo del equipo no puede ser más positivo. El partido perdido ante el Mallorca en La Rosaleda ha sido el principal traspié, pero de qué manera se perdió.  ¿Y cómo podemos distinguir que el Málaga está en otras manos? Fácilmente: porque cuando se pone por delante en el marcador no se conforma con el resultado, busca incrementar la ventaja. El Málaga anterior al actual se “echaba para atrás” a aguantar el resultado. El equipo ha perdido el miedo y juega con descaro, por ello no ceja en buscar la victoria durante los 90 minutos. ¿Qué otro detalle nos permite advertir que el Málaga está en otras manos? La apuesta decidida del nuevo técnico por tres jugadores que apenas contaron para el anterior: Ontiveros, Cifuentes y Renato Santos.

Pero vayamos al partido de ayer. El primer tiempo del Málaga frente al Zaragoza fue desastroso. El equipo jugó los primeros 45 minutos a remolque del rival, sin parar de correr tras del balón. Daba la sensación de que nos estábamos enfrentando a un equipo puntero de la máxima categoría. El centro del campo malaguista se veía una y otra vez totalmente desbordado, con un N’Diaye convertido en organizador de juego –ya hay que echarle-, pero sin el apoyo suficiente de Adrián y Mula en tareas de creación. Víctor tendrá que tomar nota de los errores del primer tiempo. No se sabe exactamente la posición que le asignó a Mula, pero estuvo desubicado todo el tiempo. Llevamos bastantes semanas reclamando minutos para él, y lo seguiremos haciendo porque pensamos que es un futbolista de indiscutible calidad y enorme potencial, pero esta temporada está resultado aciaga para él. Apenas juega, y cuando lo hace, sin una función clara sobre el terreno de juego. Ante el Extremadura fue el mejor de los once, pero ayer fue el más desdibujado. Porque si ayer, N’Diayé hizo las veces de Keidi Baré, Mula difícilmente podía hacer de N’Diaye. Sigue existiendo cierta disfunción en el centro del campo por las virtudes y defectos de los futbolistas elegidos para jugar en la zona ancha. No está claro que Adrián sea el futbolista ideal para acompañar como medio centro a N’Diaye, dada su tendencia a incorporarse al ataque y ver puerta; pero tampoco está claro que lo deba ser Mula, más acostumbrado a jugar en una banda en la que, hoy por hoy, no tiene sitio. Y si Mula es capaz de jugar como medio centro al ser un futbolista polivalente, ¿por qué no lo hizo ayer? ¿En qué posición jugó? Tendrá que analizarlo el técnico. Quizás alguno sobre, pero cuando todos lo están haciendo bien y tienen momentos de buen juego, ¿de quién prescindes? Bendito dilema para cualquier entrenador. 

En el segundo tiempo el Málaga mejoró ostensiblemente su juego. No cejó en su empeño por igualar el marcador y fruto del mismo, se produjo el empate. La remontada vino capitaneada, una vez más,  por el empuje y la genialidad de Ontiveros, rayando a gran altura durante los 90 minutos. El marbellí ha encontrado en el nuevo técnico la confianza que no tenía anteriormente. Ha mejorado hasta en su condición física, inmejorable a estas alturas de liga.

Buen trabajo el desarrollado por Blanco Leschuk, quien parece que se va alejando del centro del campo y comienza a pisar área con cierto peligro. Meritorio el gol conseguido, de auténtico delantero. Y qué decir de Adrián, sus goles le avalan y su buen juego. Un gran profesional que aporta gran experiencia a este Málaga que aspira al ascenso.

Cifuentes estuvo desdibujado en el primer tiempo –como todo el equipo- pero en el segundo volvió a demostrar su “vergüenza torera”. Hace bien el Málaga en renovar a un hombre cuyo pundonor le puede hacer valedor para conservar esa plaza en Primera División.

Renato Santos es la apuesta clara de Víctor Sánchez del Amo. Cuando llegó parecía un futbolista limitado, pero va a más en cada partido. Cuando la apuesta de un técnico es claramente ofensiva, los futbolistas de dichas condiciones sacan a relucir lo mejor que llevan dentro. Renato ha obtenido la confianza del técnico, y cabe felicitarle por sus últimas actuaciones. Consiguió marcar y deseamos que sea el primero de muchos.

Con el fútbol que el Málaga está desarrollando en estos momentos, el ascenso de categoría es posible. Pero jamás debemos darlo por hecho ni pensar que será fácil. Nunca se sabe por dónde puede salir una liguilla de ascenso. Y en Málaga tenemos sobradas muestras de que es así. Momentos dolorosos del pasado, ante Cádiz, Español… Hemos vivido más de una y, ante la euforia, prudencia. Nada de confianzas ni lanzar las campanas al vuelo. El objetivo del ascenso directo se ha perdido y es la mejor forma de hacerlo. No nos gustan las liguillas, pero si ascendemos, la daremos por buena.







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Malagueño y malaguista. Feliz de ocupar este rinconcito de BlogMálaga. Me gusta Internet y me encanta la libertad.

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