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¿Por orgullo o por venganza?

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El 13 de mayo de 2012, gracias a un espléndido gol de José Salomón Rondón, el Málaga CF logró clasificarse para la previa de la Champions, al tiempo que culminaba la liga en el cuarto puesto de la clasificación. Jamás este club ni esta ciudad habían logrado alcanzar semejante cota a nivel deportivo. El estadio, rendido al jeque, era un clamor y la alegría se desbordaba por todos los rincones de la ciudad. Porque también hemos de reconocer que el fútbol es un elemento importante que contribuye a dar relevancia a cualquier ciudad, y para la nuestra, ha sido la gran asignatura pendiente en toda su historia, y más desde el cambio experimentado por la misma en los últimos 20 años.

Seis años después de aquel hito, en abril de 2018, el Málaga certificaba su descenso matemático a Segunda, una categoría excesivamente familiar para la quinta capital de España. En el camino, un sinfín de preguntas sin respuestas. Desde 2013, como malaguista, me he hecho las siguientes preguntas que quizás también se hayan hecho otros muchos aficionados: ¿Con qué objetivo compró el Sheik Al Thani el Málaga? ¿Lo hizo  de motu propio o por mandato de alguien? ¿Cuál era la procedencia de la inversión que llevó a cabo al principio –se habla de 137 millones de euros-? ¿El montante económico era suyo o de otro? ¿Un préstamo de la familia real? ¿Del banco de Catar? ¿Actuaba como hombre de paja de otro señor más poderoso? ¿Gadafi quizás?  ¿Compró el Málaga a cambio de inversiones en la Costa del Sol? ¿Los políticos radicados en la Junta de Andalucía le cerraron cualquier posibilidad a través de leyes urbanísticas y trabas burocráticas? Y si fue así, ¿está actuando por venganza? ¿La descapitalización del club y el descenso de categoría ha sido una vendetta? ¿Se está forrando a costa del Málaga una vez que ha conseguido devolver todo el capital que alguien le prestó al principio, si es que alguien se lo prestó? Una vez recuperada la inversión inicial, ¿por qué no se decidió a vender el club? ¿Alguien le aconsejó que no vendiera teniendo en cuenta el potencial de la cantera malaguista? Es momento de recordar a Samu Castillejo, Samu García, Juanmi, Jesús Gámez, Camacho, Darder, Pablo Fornals, Recio, En-Nesyri, etc… ¿Ha obtenido pingües beneficios a costa de la cantera, de unos futbolistas que pertenecen al patrimonio del club y que, en algunos casos, estaban antes de llegar él? ¿Cuál es el beneficio neto que ha obtenido el sheik en concepto de traspasos e ingresos televisivos? En este sentido, no dejen de leer el artículo de Rafael Pineda para el periódico El País, por el cual el jeque obtiene 150 millones de euros en plusvalías en traspasos entre 2013 y 2018. 

Si el jeque no está actuando por venganza, ¿lo está haciendo por orgullo, un sentimiento que, para bien o para mal, va muy ligado a la forma de proceder de los potentados de la cultura árabe? Digo esto porque por orgullo también se puede tirar de chequera y construir un gran equipo, como ha hecho el propietario del París Saint Germain. Pero también por orgullo se puede hundir un club, una vez que se produce la “humillación” de haber perdido un juicio en el que se litiga por la propiedad del mismo. ¿La sentencia del juicio ha herido el orgullo de Al Thani? En estos momentos, ¿está actuado el jeque por orgullo o por venganza?. Sea por lo que sea, lo peor de toda esta historia es que se está jugando con los sentimientos de miles de malaguistas que se sienten impotentes –aunque pienso que no estaría demás constituir una plataforma que busque defender al Málaga aunando por primera vez a la afición, autoridades y fuerzas vivas de la ciudad-. Esta es la faceta más cruel del mundo del fútbol, el sufrimiento infringido a una afición por culpa de la incompetencia de una serie de señores que pueden llegar a obtener importantes beneficios sin importarle las consecuencias que puedan derivar de una mala praxis a la hora de fichar y traspasar futbolistas.

Si el Málaga necesita urgentemente 20 millones de euros para sobrevivir es porque el señor que ha generado 150 millones de euros en plusvalías en los últimos años no está dispuesto a avalar de su patrimonio dicha cantidad. Y la solución no debería ser la venta del mejor futbolista de la plantilla. Con la venta de Ontiveros se abona a seguir administrando la miseria. Y el final seguirá siendo el mismo: un mayor empobrecimiento deportivo del equipo. El jeque se comporta como el perro del hortelano, ni come ni deja comer. No autoriza operaciones de traspaso, pero tampoco invierte ni permite que otros inviertan vendiendo el club. ¿Lo hace por orgullo o por venganza?







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Malagueño y malaguista. Feliz de ocupar este rinconcito de BlogMálaga. Me gusta Internet y me encanta la libertad.

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