Otro verano vergonzoso para el Málaga CF

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Hace meses, la afición malaguista respiró aliviada cuando la justicia se hizo cargo de la gestión del club. Pero, para este viaje, no necesitábamos alforjas. Lo que se suponía sería una situación transitoria que no iría más allá de dos o tres meses, se está convirtiendo en una pesadilla de la cual no sabemos cómo vamos a salir. La labor fundamental que tenía que llevar a cabo la Justicia consistía en embargarle las acciones al jeque, si como consecuencia de la investigación policial llevada a cabo, se advertían comisión de delitos. Y una vez embargadas las acciones, dejar el Málaga CF en manos del mejor propietario posible, siempre que demostrase solvencia y presentara un proyecto serio, ya sea a través de subasta o negociación directa con los candidatos a hacerse con las riendas del club.

La situación actual no tiene ningún sentido, a no ser que el jeque no haya cometido delito, y la señora juez no sepa cómo dar carpetazo al asunto. Si los ha cometido, la justicia debería actuar ya, porque el daño que puede ocasionar a la ciudad es el mismo que se podía haber generado estando el club en manos de Al Thani –hipotético descenso a Segunda B y posible desaparición por impagos-. El catarí exige en España unas garantías judiciales que su país no otorga a nadie, al ser una dictadura medieval. Bastante negocio y daño lleva causado al Málaga en los últimos 5 años para que el club le sea arrebatado. Sólo una cuestión de orgullo personal le lleva a no querer desprenderse de sus acciones. En este caso, el bien común de la ciudad y de la provincia debería prevalecer sobre el particular, y una modesta indemnización debe bastar para que este señor abandone el Málaga definitivamente.



Parece que el administrador judicial le ha cogido gustillo al cargo –o al sillón-. No sabemos cuáles son sus intenciones, pero una cosa debe tener clara: o el Málaga amplía capital en breve entrando nuevos propietarios, o las consecuencias de su gestión pueden ser nefastas. Que sepamos, a la Justicia no le corresponde pagar finiquitos de futbolistas ni contratar a los nuevos que han de venir. Si las arcas del club presentan telas de araña para afrontar la situación–nada nuevo, por cierto- lo urgente es hallar nuevos inversores, no perpetuar en el tiempo una situación que nos puede llevar a la ruina deportiva y económica, similar a la del año 91, que acarreó la desaparición del club.

Y ahora vayamos a lo deportivo. Que la frondosidad de los árboles no nos impida ver el bosque. Este verano el malaguismo ha respirado más tranquilo –hasta hace unos días-. Ha sido testigo de cómo Manolo Gaspar ha cerrado algunas incorporaciones de futbolistas experimentados en Segunda, y por otro, de cómo Pellicer daba paso a infinidad de canteranos. Una situación que siempre agrada a la afición y a las familias de las jóvenes promesas malaguistas. Pero no nos engañemos. El que crea que con 8 canteranos sobre el césped vamos a ascender a Primera, se equivoca. Normalmente se asciende con equipos equilibrados entre veteranía y juventud. Puede ser un año en el que 4, 5 o 6 canteranos terminen de explotar, pero sería un milagro que lo hicieran más. Tampoco podemos perder de vista una cuestión: no todas las promociones de canteranos tienen la misma calidad. Difícil será que Sergio Pellicer pueda contar con un plantel de jóvenes figuras como el que dispuso Javi Gracia hace años. Chavales que fueron catapultados por Salva Ballesta, y que luego fueron traspasados a las primeras de cambio. Y luego se permite el jeque pedir cuentas al administrador judicial por la fuga de los mejores futbolistas, cuando él lleva 7 años traspasando a la flor y nata de nuestra cantera. No cabe mayor desfachatez

Respecto a la lista de bajas que la dirección deportiva del Málaga ha dispuesto para la presente temporada –en parte basada en criterios económicos- no dista mucho de lo que el club necesita. Recordemos que la plantilla actual ha estado a punto de descendernos a Segunda B. Que hubo dos victorias clave en La Rosaleda que nos proporcionaron la permanencia, ante el Deportivo y el Girona; de lo contrario, hubiésemos dado con nuestros huesos en la categoría de bronce del fútbol español. Es evidente que la plantilla necesita una importante renovación, incluyendo a futbolistas con grandes emolumentos cuyo rendimiento no se refleja en el campo. ¿Qué han hecho un gran esfuerzo por conseguir la permanencia? Por supuesto. Se agradece. Pero también era su responsabilidad. Por cierto, no resulta agradable que el Trofeo Zamora de la categoría se vaya del club sin dejar ningún tipo de beneficio económico. Lamentable gestión de un club en descomposición.

Respecto a las altas que Manolo Gaspar intenta plasmar para la primera plantilla cabe argumentar que hace lo que puede con “el dinero que tiene”. Parecen interesantes la llegada de futbolistas del Numancia (Escassi, Dani Barrio y Calero), experimentados en la categoría, pero tampoco debemos olvidar que provienen de un equipo descendido. La apuesta por la cantera que está haciendo Pellicer debe ser tenida en cuenta, aunque la prudencia en este aspecto es fundamental. No podemos hacer recaer en los más jóvenes la responsabilidad de un hipotético ascenso. Dada la situación, pensar en otra permanencia sería lógico. 

Respecto a los partidos de pretemporada podemos concluir con la misma idea de siempre: son importantes y no lo son. Sirven para hacer probaturas. Lo que no parece lógico es que a una semana de comenzar la competición el entrenador no tenga un once más o menos perfilado. Ante el Alcorcón, un equipo plagado de canteranos, y de esa forma nos vamos a Segunda B. Dos equipos experimentados y hechos a la categoría nos ha pasado por encima: Español y Alcorcón. El Málaga abusa del pase en horizontal, de jugar con el portero, mientras la verticalidad brilla por su ausencia. Con un sistema de juego similar al de Muñiz -para quien una buena defensa garantizaba un ascenso, como hemos tenido ocasión de comprobar este año: hemos tenido el mejor entramado defensivo y al mejor portero, y sin embargo, hemos acabado en el puesto 14-, es muy complicado pensar que vamos a pisar área con peligro. Somos Bambi ante las defensas rivales, entre otras cosas porque hacen falta un par de delanteros goleadores, y eso cuesta dinero ¿Se entera usted, señor administrador judicial?.



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