Nicolás Maduro es un títere del régimen cubano

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D. Carlos Pérez Ariza (Málaga, 1947) disfruta ya de una merecida jubilación -muy a su pesar-. Doctor en periodismo por la Universidad de Málaga, profesor de la misma desde 2001 y vicerrector desde 2016, ha dedicado su vida al mundo del periodismo –del que es un apasionado- y a la docencia universitaria. En 1992 ganó premio del Quinto Centenario de Periodismo a la libertad de expresión, imponiéndose a otros 72 trabajos periodísticos. Columnista semanal en el periódico La Opinión de Málaga, donde demuestra estar al día de lo que sucede a nivel internacional, nacional y local; destaca por su apasionada defensa de la libertad y de la democracia, siempre buscando fórmulas para perfeccionarla: “si la democracia no se afina, surgen los profetas o salvadores”, asegura el profesor Pérez Ariza. Conocedor en profundidad de la historia reciente de Venezuela, ha accedido gustoso a la entrevista que BlogMálaga le ha planteado, donde también abordaremos temas de política internacional, nacional y local. De lectura obligada para aquellos que quieran conocer las claves de lo sucedido en Venezuela en los últimos 60 años.

Dada su extensión, la entrevista será publicada en dos entregas. Agradecemos al Restaurante Kaleido Málaga Port la hospitalidad que nos ha dispensado para llevarla a cabo. 



BM: Profesor Ariza, es usted malagueño, pero venezolano de adopción. Hábleme de su infancia y de cómo emigró a Venezuela.

CPA: Nací en calle la Victoria nº 8, donde ahora hay un edificio feísimo. En aquella época era un edificio típico de calle la Victoria, de tres plantas, dos al exterior y otra al interior. Muy niño me llevaron a Caracas, por cuestiones familiares. Casi toda mi educación fue en los Maristas de Málaga, frente al Jardín de los Monos, porque allí había unos monos en una jaula. Era un colegio elitista de unos curas franceses,  fundado por el Hermano Champagnat, que llevaba a cabo una educación basada en el nacional-catolicismo de la época. Estamos hablando de los años 50 -a finales de 1959 me llevaron a Venezuela, donde empezaba un proceso democrático por esas fechas-. En ese colegio estudiaba la élite, porque era de pago. Mi familia no era rica a pesar de esto. Cuando yo estaba en 1º de Bachiller allí estaba Paco de la Torre, que es el alcalde permanente de Málaga [risas], él estaba en cuarto año, era mayor e iba muy adelantado. Era un colegio estricto, pero ahora lo recuerdo con cierto cariño. Con 9 o 10 años nos exigían mucho. Tenían un sistema de “émulos”, donde 20 o 30 niños competíamos entre nosotros. Cada mes competías con un compañero, y tenías que ganarle en puntos, según tu trabajo y actitudes. Si ganabas y estabas entre los 12 o 15 mejores tenías un premio, si no, salías castigado. Y al mes siguiente cambiabas de émulo. Era tremendo, muy competitivo. Con 10 años hacías el famoso ingreso, que era como las “primeras oposiciones” que hacía todo español en su vida, para pasar a Bachillerato y tenías que hacer un examen perfecto en todo. Y con esa edad habíamos leído El Quijote en edición escolar. Que por cierto, lo encontré en una feria de libro de  Toledo, y los adquirí. Los ejercicios que aparecían en ese libro se los pongo a mis alumnos de periodismo y dudo que los puedan hacer.  A pesar de que la educación era estricta, yo no recuerdo haber cantado el Cara al Sol en ese colegio,  no sé si porque su fundador era francés. Había clases por la mañana y por la tarde.

También tengo recuerdos de una Málaga donde brillaba la Plaza de la Merced, con la Casa de Picasso, y recuerdo que había una iglesia que ya no está.

Mi madre había quedado viuda y a través de correspondencia conoció a un señor de origen catalán que tenía un negocio de distribución de gas, además tenía una prima segunda que vivía en Caracas. Estas circunstancias, unidas a la carestía de la vida, y la presión de esa época -era hijo único que apenas había conocido a mi padre- hicieron viable emigrar.  Para un niño con 11 o 12 años cambiarse de aquella Málaga a Caracas, a una ciudad muy cosmopolita con autopistas, con coches gigantes; y el cambio de clima, obviamente, para un niño de 11 años no fue fácil.

BM: ¿Cómo era la Venezuela anterior a la llegada de Hugo Chávez al poder y quién era por entonces ese sujeto?

CPA: Venezuela vivía bajo la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, hasta 1958, que cae, y se forma un gobierno de transición –de civiles y militares- que llama a las elecciones de 1959. Era un régimen feroz, militarizado, pero que hacía cosas, a la antigua. Hizo la autopista de Caracas, en los años 50, desde el litoral hacia una  ciudad situada a 1000 metros sobre el nivel del mar. Yo llego a un país que está empezando un proceso democrático, con partidos legalizados, incluido el partido comunista. También los socialdemócratas de Rómulo Betancourt. Al mismo tiempo, en 1959, se produjo el triunfo de la revolución de Fidel Castro en Cuba. Se inició en América Latina dos procesos, uno de carácter democrático a imitación de EEUU, con dos partidos que se alternaban en el gobierno, y otro representado por el modelo social-comunista de Fidel Castro. En esos 40 años no se consiguió mejorar la democracia venezolana. En 1992 Hugo Chávez era teniendo coronel de paracaidistas, e intentó un golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez que era socialdemócrata -y que por cierto, ayudó mucho a Felipe González en las primeras elecciones, con dinero y con su propio avión privado-. Chávez no era conocido en absoluto, y aunque fracasó el golpe, sí logró darse a conocer. Fue detenido, degradado y expulsado del ejército, pero al poco tiempo salió libre, e inició una campaña política que le llevó a ganar las elecciones en 1998.

La cuestión es que en casi 40 años de democracia se alternaron los dos partidos principales –socialdemócratas y democratacristianos– con un pacto llamado “Pacto Fijo”, donde gobierna el partido más votado, aunque fuese por 10 votos de diferencia, y se elegía al presidente que debía formar gobierno. Se respetaba la libertad de expresión, que no era poco. En la década de los 60 había un movimiento guerrillero formado por comunistas escindidos de los socialdemócratas más el movimiento de izquierda revolucionaria. Se salieron del Congreso y declararon una guerra de guerrillas urbana y rural, auspiciados por Cuba, incluso contando con otro alzamiento de sectores militares, que fueron reprimidos por el gobierno, y alguna incursión de asesores militares cubanos. Se logró frenar estos movimientos, con mano dura, y lo hizo Rómulo Betancourt, para después reconvertir a estos partidos en legales de nuevo. Los años 60 fueron convulsos. La guerrilla urbana actuaba. Se asaltaban bancos y morían policías. La consigna era: “un guerrillero muerto, 10 policías muertos”. El siguiente gobierno, también socialdemócrata, con Raúl Leoni, consiguió frenar la violencia. A finales de los 60 ganó la democracia cristiana con Rafael Caldera al frente. Los años 70 fueron de prosperidad para Venezuela, con un petróleo muy barato, mientras que en el resto del mundo subía sin parar. El país se aprovechó de esa situación. Respecto a la venta de petróleo se llevaba a cabo la política del 50%, que consistía en que el 50% de la producción petrolera más el gas era para el Estado -al ser propietario del petróleo-, y el otro 50% para los que lo explotaban y exportaban, que generalmente eran compañías americanas que tenían los medios para hacerlo –explorar continuamente y exportarlo-. Esta política la iniciaron los socialdemócratas a principios de los 60. Esto podía suponer una gran ventaja para la economía, pero ¿qué sucede? ¿Por qué surge el “salvador” de la patria Hugo Chávez? Porque la democracia en aquellos años no fue mejorada. Había mucha riqueza entrando en Venezuela pero también hubo mucha corrupción –y eso que el petróleo era barato-. El dinero entraba en abundancia en el Estado, y los que dirigían el Estado se dedicaron a robar; pero también lo hizo Hugo Chávez mientras gobernaba, ya que en los primeros 12 años de su mandato, el petróleo llegó a estar en 100 dólares el barril, imagínese lo que supone de lunes a domingo producir sin parar 2 millones de barriles diarios y a 100 dólares el barril. Una auténtica fortuna, 20 millones de dólares diarios. Este dinero le entraba al Estado, no a 10 empresas privadas. Pues los que regían los destinos del mismo se dedicaron a robar. Se hizo antes de Chávez –en menor dimensión porque el petróleo estaba más barato- y durante el chavismo. En esos 40 años era un país próspero, pero con deficiencias y bolsas de pobreza y marginalidad que no debían existir. Hubo fallos al no desarrollar la agroindustria de una forma más potente, no depender solo del petróleo y del gas, aunque algo se modernizó el país. Es un país tan rico que no se gasta en combustible. Para producir luz se hace en centrales hidroeléctricas en el Orinoco. Durante la democracia se hizo eso. Electricidad muy barata. Si en esos 40 años no desarrollas esa riqueza, en un país libre; sucedió la llegada del “profeta” que supo señalar a los corruptos como responsables de las bolsas de pobreza del país. Y en cierto modo era verdad, había demasiado pobre para ser un país rico. Pero ahora hay más. Porque Chávez llegó al poder, sacó una Biblia como Castro, pero no es verdad que sea cristiano. Se inclinó hacia Cuba. El militarcito pudo hacer una revolución democrática, tenía los votos necesarios y el dinero, pero no la hizo, porque no era honrado ni quiso mantener parámetros de honradez en el gobierno. Lo que hizo fue que se echó en manos de los cubanos, una Cuba asfixiada económicamente tras la caída de la URSS -a la que deben 35 mil millones de dólares-, a la que Chávez dio oxígeno regalándoles 100.000 barriles de petróleo. En contrapartida llegaron a Venezuela unos asesores militares y políticos para implantar aún más el comunismo en Venezuela. Una vía comunista frente a una línea socialdemócrata honrada y moderada. Como he dicho antes, llegó al poder por las urnas, y de hecho ganó con el 80% de los votos, pero una vez en el poder, defenestró a la oposición y se cargó el sistema de partidos. Convocó una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución. La que existía hasta que él llegó no era mala, mejorable, cierto, pero de las mejores de América Latina; pues no, Hugo Chávez quería una Constitución a su medida, lo mismo que quieren los de Podemos en España, abrir un proceso constituyente para hacer lo mismo.

Chávez eliminó el Senado, y dio vía libre a la posibilidad de perpetuarse en el poder como presidente, cosa que la anterior Constitución no permitía estar más de 5 años, y no podían ser reelectos hasta diez años después. No era malo en un país de caudillos. Maduro ha profundizado en esta ilegalidad. Ha nombrado una asamblea nacional constituyente con la intención de eliminar la cámara de diputados que es de mayoría opositora. En síntesis, si las democracias no avanzan, puede pasar lo que pasó en Venezuela, que llegue un “salvador”. Las democracias deben ser mejoradas, y sus leyes afinadas, mejoradas. Caso similar podría suceder en España también, donde hay que profundizar en muchos temas, y como hemos visto en los últimos días, también en temas como la igualdad de la mujer o mejoras para los jubilados.

BM: Pero en 2002 hubo un intento de golpe de Estado en contra de Chávez, del cual salió reforzado ¿quiénes estuvieron detrás y por qué fracasó?

CPA: Ese golpe estuvo muy mal planificado. En Málaga hay un contraalmirante que estuvo en ese golpe. Hubo varios generales y almirantes detrás de ese golpe, junto con empresarios y, sorpresa, los sindicatos. Tras el golpe, el líder firmó su renuncia y debieron tenerlo detenido y bien detenido, o exiliarlo a Cuba. Lo dejaron medio preso y se escapó. Lo rescataron algunos generales que habían dado el golpe con él en 1992, que controlaban tropas, tanques y aviones. El golpe lo encabezada el jefe de los empresarios, de apellido Carmona al que yo bauticé como “Carmona el Breve”, porque estuvo 48 horas nada más. A los dos días volvió Chávez. A partir de ahí, el comandante se dedicó a “limpiar” el ejército. Fueron depurados todos los conectados al golpe o que se sospechaba que podrían estarlo. Todo el ejército fue convertido en pro-chavista. Al mismo tiempo, creó una milicia paralela del partido. Se reforzó y dio un salto cualitativo en lo que él llamaba la revolución bolivariana, ya que aceleró el programa revolucionario. En la historia está todo inventado.

BM: Y a partir de entonces el apoyo cubano será fundamental.

CPA: Claro, desembarcaron en Venezuela los “expertos” cubanos en inteligencia, en controlar al ejército, y dan otro salto cualitativo en el gran negocio de esa banda que ha asaltado el poder en Venezuela que es el narcotráfico. Eso da más dinero, probablemente, que el petróleo. La prueba es que ellos no han desatendido la hambruna que hay ahora, la falta de medicinas, los hospitales destrozados, etc.  Y la diáspora de venezolanos saliendo a miles diariamente por Colombia y por Brasil, significa que en los últimos 10 o 12 años lo que han hecho es reforzar los ingresos para ellos, con el narcotráfico. Están aliados con la FARC de Colombia, que controla la producción. En Venezuela no se produce cocaína ni marihuana en importantes calidades, lo que sucede es que se convierte en el portaaviones de salida hacia el norte (México, EEUU y Canadá) y hacia Europa –a través de Galicia-.

BM: Vemos actualmente series y películas que llegan a resaltar la supuesta función social que han jugado algunos narcotraficantes, como Pablo Escobar, por citar un ejemplo.

CPA: Sí, Escobar quiso ser político, y para ganar votos, la clave era convertirse en líder populista repartiendo dinero o comida entre las clases populares. Y en Venezuela se ha hecho lo mismo. El chavismo en el poder también obtiene apoyo social de esta forma. En la práctica se da esto. Todo el mercado interno de petróleo se hacía en refinerías que han dejado morir, y que ya estaban. En estos momentos es un país que importa gasolina, cuando es de los países petroleros más importantes del mundo. Esta gente no gobierna, son una banda enriquecida también con el narcotráfico. Y pueden utilizar barcos y avionetas del gobierno para transportar la droga. Lo tienen fácil. Los militares no los persiguen si se benefician. Gastan millonadas en armamentos, y no en comida o medicina. El papel fundamental que ha de llevar a cabo un gobierno es que su población no se muera de hambre, que por lo menos coman –en Cuba no comen bien, pero al menos no se mueren de hambre-. En Venezuela se están muriendo los niños, han vuelto enfermedades endémicas ya erradicadas, como el paludismo. Casos de cólera. Por otro lado, el capital extranjero ha huido temeroso. España tenía inversiones a través de Telefónica y algunos bancos, pero le obligaban a invertir allí toda la ganancia. La agencia EFE, con 20 periodistas allí, están amenazados, porque los acusa Maduro de ser agentes del imperialismo español, como si estuviésemos en el siglo XVI. Derrumbaron la estatua de Colón por asesino de indios, cuando allí había pocos indios. Y juzgan los hechos históricos en un contexto del siglo XXI con la visión moral o filosófica de hoy día.

Cuando consigues algo, una docena de huevos, cuesta tanto que tienes que llevar una mochila de billetes para comprarla. La gente cobra muy poco y los médicos no tienen alcohol en los hospitales.

A veces me pregunto hasta cuándo la comunidad internacional piensa mirar hacia otro lado. España ha actuado como altavoz de esta situación ante la UE. Ha habido represalias de Venezuela retirando el embajador español y viceversa. Relaciones prácticamente rotas. Pero no hay una acción más contundente por parte de la UE. Habría que cercar a la gente que tiene aquí capitales y que ha lavado dinero. La situación de Venezuela no se arregla mientras no haya una fuerza internacional que intervenga y ponga orden, que abra corredores humanitarios, que por lo menos llegue la comida a la población, con precios asequibles, y que los hospitales tengan lo básico.

BM: Pero algunos volverían hablar de neoimperialismo, o de ingerencia inaceptable.

CPA: Desde luego, no es fácil. Es una situación complicada y habría críticas si no fuese algo auspiciado por la ONU. Los de Podemos no se iban a quedar callados.

BM: Por eso le quería preguntar, porque cuando en España se produjo el ascenso meteórico de Podemos en el contexto de una crisis económica brutal, le vi muy preocupado. Las similitudes con Venezuela eran muchas…

CPA: Claro, porque yo me pregunto: este grupo de políticos ligados al movimiento Podemos, que no son partido político todavía pero controlan importantes ayuntamientos en España y dinero público, dicen que fueron a Venezuela a asesorar al régimen de Chávez, tanto Monedero, como Iglesias, un tal Vestrynge… Esto me produce risa. Decían que iban a Venezuela a asesorar en política a Chávez, ¿A quiénes? ¿A Chávez y a los cubanos? ¿No sería al revés? Hay documentos que atestiguan los 7 millones de dólares que estos recibieron para crear en España una punta de lanza del chavismo–y de camino entrar en Europa-. Fue un plan cubano financiado por los petrodólares de Chávez, para fundar en España un partido de inspiración populista y comunista. Porque ellos iban por un fundación. Quienes reciben el dinero no es Podemos, que no existía. Los tribunales no puede juzgar a Podemos porque no existía. Sí existía la fundación que fundó a Podemos. Y aquí están, han venido abajo un poco, pero aquí están, con poder en Ayuntamientos importantes –Madrid, Barcelona, Cádiz…-, y manejo de dinero público del cual cobran también. Además, lo hacen muy mal donde gobiernan.

BM: IU nunca tuvo la importancia y el poder que este movimiento está teniendo.

CPA: Pues porque son una moda. Y se han aprovechado de una democracia que hace aguas por la corrupción de los grandes partidos. Ellos se presentaban para poner orden. Hay muchos jóvenes obnubilados por este movimiento, pero también mucho mayor de avanzada edad –con más de 70 años- que quieren ganar una guerra civil que perdieron con la ayuda ahora de Podemos. Eran comunistas cuando eran jóvenes, en contra de Franco y me parece correcto, más si algunos conocieron cárcel. Muchos han evolucionado, pero otros no, siguen teniendo el carnet de la revolución y parece que Podemos les va a dar el poder que nunca tuvieron […] Es una situación muy complicada y peligrosa. El caladero de votos está en el centro, y muchas veces es voluble, y puede vascular a derecha o izquierda, según las circunstancias. 

BM: En una ocasión le oí decir que si usted deseara volver a Venezuela en cualquier momento, podría hacerlo, pero si quisiese salir de nuevo, se lo impedirían las autoridades de Maduro. ¿Es cierto? ¿Por qué? 

CPA: [Risas] Seguramente. Esto lo digo un poco en broma, pero tampoco tiene falsedad. Porque yo soy periodista y he escrito en contra de esta gente, no desde ahora, sino desde mucho antes. Desde 1998 yo tuve noticias de algunos compañeros periodistas de Venezuela que estaban ciegos con el comandante. Estaban seducidos muchos periodistas de izquierda moderados. Me dijeron que el círculo del comandante vería con buenos ojos que yo me incorporara a ellos para dirigir la comunicación del régimen, cuando yo estaba en Madrid ya. Y yo contesté que “yo con militares no trabajo”. Porque yo veía venir lo que se iba a producir. Y así fue. Sin embargo, en los primeros momentos de la revolución bolivariana sedujo a mucha gente, de lo contrario no habría sacado un 80% de los votos.

Al principio no se pensaba que las cosas fuesen a ir tan mal. Se decía que Venezuela no era Cuba, pero al final, está peor que Cuba. En Venezuela no se ha conseguido ni establecer una industria turística importante, de acuerdo con España podría haber sido, como lo ha conseguido México, República Dominicana o Cuba. En esos años previos al chavismo. Todo el año es verano, un país que tiene playas, montañas, selva, montañas con nieve. Tampoco se hizo una industria pesquera importante. Como la gasolina era regalada, siendo más barato un litro de gasolina que una botella de agua, no se hizo siquiera una red ferroviaria. No se invertía en progreso. Cuarenta años viviendo de la exportación de crudo tiene estas consecuencias porque no se fomentó el progreso ni se reinvertía los enormes ingresos del petróleo y del gas. Había una famosa frase de Arturo Uslar Pietri que decía: aquí hay sembrar el petróleo. Es un país muy rico. Hasta el hierro aflora en la montaña sin tener que excavar, el Cerro Bolivar. Los 40 años de democracia fallaron en esto. Y de esta forma el fenómeno populista no hubiese prendido en la población.

BM: ¿Quién es Nicolás Maduro?

CPA: Según cuenta la leyenda es una especie de cenutrio, que no ha estudiado nada que se conozca, que en todo caso, estuvo en Cuba y fue formado por el G2, y al estar enfermo Chávez fue propuesto su sucesor. Tanto los cubanos como Chávez. Se presentó después a unas elecciones fraudulentas y las ganó. “Maduro es un títere del régimen cubano”. Si lo eliminaran mañana, los cubanos pondrían a otro en su lugar.

BM: ¿Qué le parece el papel que está jugando la oposición en los últimos tiempos, el hecho de que haya líderes políticos y militares encarcelados?

CPA: Hay un problema. La oposición ha sido torpe. Como dijo el maestro Sun Tzu en “El arte de la Guerra”, para vencer al enemigo hay que conocerlo, y no te puedes sentar a negociar con una gente que no son demócratas ni creen en eso. Están ahí para destruir la democracia. Eso de confiar en las buenas intenciones de esta gente es un error. Sentarse a discutir con ellos, supone la primera derrota. Tienen un plan y no se apartan de él. Están en el poder ante una oposición dividida. Han sido torpes. Una parte de la oposición ya fue “inventada” por Chávez cuando llegó al poder, una oposición domesticada para dar buena imagen. Y algunos de ellos pagados que le hacen el juego. Ahora se habla de que hay un “chavismo light”. Es una cuestión de blanco o negro, no caben grises. Los partidos políticos no tienen armas para enfrentarse a ese régimen. Segundo, han actuado torpemente, y tercero, hay algunos que están comprados. Y hay otro sector que está preso. Leopoldo López se entregó, y eso no se puede hacer, porque no sale más. Y aunque está en su casa, en realidad está preso. Y aunque a algunos se les permita ganar elecciones, quedan inhabilitados. Es una operación de imagen de que existe una democracia, pero no es real, todo está aconsejado por los cubanos. Un esquema similar a lo que sucedía en el Franquismo donde había democracia orgánica, elecciones y un sindicato. La oposición hoy por hoy no tiene oportunidad de ganarle a Maduro por la vía electoral, porque lo tiene todo controlado. Tras el golpe fallido de 2002 se controló el poder judicial y el poder electoral, donde solo uno es opositor.

CONTINUARÁ