Los fantasmas vuelven a atacar al jeque (3-2)

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No es casualidad que Deportivo de la Coruña y MálagaCF ocupen el puesto que ocupan. Esta noche ha vencido el menos malo de los dos, como se suele decir en términos coloquiales. Al intercambio de golpes entre errores defensivos y ofensivos, el equipo gallego se ha llevado el gato al agua. Pero si hay una cuestión que llama poderosamente la atención es los dos goles que ha materializado el ex-malaguista Adrián. El futbolista que atesora calidad la mantiene hasta que cuelga las botas. No estamos ante el mejor Adrián de su carrera deportiva, es evidente, pero es común que los futbolistas de calidad aparezcan cuando más se les necesita. Es justo lo que el Málaga no ha tenido este año, ni un futbolista que destaque por su calidad. Esta temporada nadie ha tirado del carro. En el pasado siempre quedaba alguno en la plantilla capaz de hacerlo, este año ninguno. Todos fueron traspasados y los que vinieron a sustituirlos no han dado la talla.

La de vueltas que da el fútbol. Todos recordamos aquel Málaga en el que Adrián era titular, junto a Albert Luque y otros. Era el Málaga de los amigos de Fernando Sanz que, a falta de dinero, tiraba de imaginación y de conocidos para configurar plantillas en Primera. En aquella ocasión, el concurso de este hábil futbolista fue providencial en una temporada que nos dejó a las puertas de Europa. Esta noche, sin embargo, ha actuado como puntillero de un equipo del que seguro guarda buen recuerdo. En la presente temporada casi todos los ex-malaguistas nos han marcado gol, caso de Darder y Amrabat; futbolistas que pudieron retornar y sin embargo no lo hicieron. Han sido los fantasmas que han venido a visitar al jefe, perdón, jeque. Los fantasmas de su mala conciencia por haber vendido todo lo vendible. Adrián no forma parte de la etapa del jeque en Málaga pero sí supone una constante en este club, independientemente del que ocupe el sillón presidencial, que jamás ha tenido poder económico ni proyecto deportivo para mantener a un crack en sus filas más de dos años seguidos. Supongo que la culpa del descenso y de los traspasos de este año también la tendrá el alcalde y el presidente de la Diputación, a tenor de sus últimas declaraciones.

El partido de esta noche ha sido definitivo. Cualquier atisbo de ilusión ha quedado disipado. El descenso todavía no es matemático, pero se intuye que será pronto. Y si les soy sincero, contra antes, mejor. Estamos hartos de esta temporada y de este equipo. De casi todo lo que rodea a este club en los últimos tiempos. Queremos ir a La Rosaleda a aplaudir de nuevo y ver goles. Estamos hartos de salir humillados de todos los estadios de España. Pero, para que se produzca una reacción positiva, se ha de configurar una plantilla competitiva para Segunda División, y no puede haberla con el actual propietario. Cuando Juan Ramón López Muñiz, sin ser un entrenador de primer nivel, no se atreve a hacerse con las riendas del equipo, díganme ustedes a mi qué proyecto de futuro se está fraguando. Ninguno. La idea es tirar con los futbolistas que se queden porque no nos queda más remedio. Y esta plantilla necesita una limpieza total. También el banquillo. De la actual plantilla no creo que haya más de 6 futbolistas que merezcan formar parte del equipo la próxima temporada. De los veteranos, sólo se salva Iturra. Tres futbolistas de la medular acumulan 100 años, los 33 de Chory Castro e Iturra, y 34 de Lacen; cuando lo ideal sería mantener en esa parcela a tres futbolistas de 26 años. Si nos creemos que la Segunda es una categoría para retirados o gente de bajo nivel competitivo, estamos equivocados. No se sube de nuevo con equipos que tienen en su base futbolistas descendidos. 

Esta noche Luis Hernández ha estado garrafal, como toda la temporada. En el eje de la defensa sólo se puede salvar a Ignasi Míquel. Y poca cosa están demostrando los refuerzos de Husillos del mercado invernal. Eso de salir a fichar por cuatro perras tiene estas consecuencias. Han venido sin la forma física adecuada y sin tiempo para cogerla. Para fichar así, mejor no hacerlo. Todo el año ha resultado calamitoso. Hasta Roberto se ha contagiado en algunos partidos de la mediocridad general de la plantilla. Una vez consumado el descenso sería deseable otorgar minutos a futbolistas del filial. Para ir calibrando las posibilidades de algunos de ellos. La afición necesita ilusionarse con algo en los partidos que restan. Siete partidos, una auténtica tortura.