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La Semana Santa llegó a su fin

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FOTOS: Rafael J. Gómez; Francisco García, BM

Tendremos tiempo los cofrades y malagueños, con el paso de los días, de hacer un análisis más profundo de esta Semana Santa 2018. Pero en una primera valoración podemos decir que ha sido muy positiva en ciertos aspectos y no tanto en otros

En las próximas fechas haremos valoraciones concretas por Cofradías. Pero hoy vamos a ofrecer a nuestros lectores una primera visión por días.

El Domingo de Ramos, por encima de todo, estuvo bien planteado. Ante los pronósticos de lluvia para las horas centrales del día, las Cofradías se reunieron en la Casa Hermandad del Prendimiento el día anterior y planificaron los posibles retrasos y avatares que pudieran tener en la jornada dominical.

Las Cofradías guardaron la calma y el sosiego ante un día más que complicado, en el que no dejaron de caer chaparrones durante toda la jornada. Pollinica hizo un esfuerzo brutal, alargando el recorrido hasta Alcazabilla; así de esa forma no entorpeció a ninguna Cofradía hermana.

La planificación fue perfecta ante más de un contratiempo que tuvo la jornada y eso es muy de alabar a los cofrades del Domingo de Ramos. Sobre los dos cambios de recorridos que analizaremos con los protagonistas en próximas jornadas, lo mismo cofrades de Pollinica como los del Prendimiento, lo ven como positivo.

El Lunes Santo fue una jornada completa y sin sobresaltos. Personalmente lo único que no me gustó fue el paso tan pausado de la Cofradía de Estudiantes por Tejón y Rodríguez, pero eso no quita que la Cofradía estuvo sencillamente soberbia toda la noche. Cautivo, por contra, arriesgó con Casapalma y le salió perfecto.

El Martes Santo fue perfecto de cara al espectador. Es una jornada que pasa con una fluidez tremenda. Es dinámico, entretenido porque cada Cofradía propone cosas diferentes y sobre todo renovado por las propias Cofradías. Cuando ves a Nueva Esperanza volviendo por Carretería, recibes una inyección de moral para todo un año.


La jornada central de la Semana Santa de Málaga, el Miércoles, es un día muy grande, pero es un día con un problema de fluidez, si lo vemos desde el punto de vista desde el espectador. Es un día que pasa a un “ritmo muy lento”. Las dos Cofradías más jóvenes del día son las que se desenvuelven a otro velocidad, pero de las “clásicas” no podemos decir lo mismo, además con itinerarios poco renovados. Por encima de todo, el estreno de los estrenos, que no ha dejado a nadie indiferente. El trono de la Paloma es ante todo un antes y un después, y la Virgen de los ojos verdes se lo merecía.

Y el Jueves Santo reluce más que el sol. Y así fue. Con algún que otro retraso en el que se vieron involucradas las Cofradías de la Cena y Viñeros pero que seguro que para el futuro se solucionará, el Jueves Santo discurrió de forma brillante. Que Mena vuelva por Sebastián Souvirón es un deleite para los sentidos. Y si hay una beneficiada de que Cena pase por Carretería a la hora que lo hace, esa es Zamarrilla.

Y el Viernes Santo volvieron las inclemencias meteorológicas que, por suerte, no terminaron de truncar el discurrir de las Cofradías del día. Vimos acompañamientos musicales diferentes. Vimos en la calle a un público que está siendo educado para ver procesiones del Viernes e inclusive para no escuchar durante todo el recorrido del Sepulcro la marcha fúnebre de Chopín. Es un día que va ganando empaque cada año que pasa.

Las bandas de música y cornetas y tambores en general muy bien. Todavía me cuesta entender porqué vamos fuera a traernos “música” cuando bandas como Miraflores no la hemos escuchado este año en la calle, o la Expiración muy poco.

Las filas de nazarenos sigue siendo una asignatura pendiente, aunque se han visto más trabajadas este año. Sobre las “posturitas” de muchos hombres de trono, poco que decir.

El civismo de muchos espectadores daría para escribir otro artículo y de algunos hosteleros que tienen sus negocios próximos al recorrido oficial. Que no se olviden éstos, que si ellos hacen “caja” durante esta semana es porque hay procesiones en la calle.

Y por último, los políticos y sus fotos. Hemos visto en cada esquina, en cada curva, a un político con ganas de coger un martillo si había un fotógrafo delante y lo que es peor, un Cofrade regalándole, ese martillo, o inclusive una medalla.

Cuidado hermanos cofrades a quién le dais la mano.