La reunión del alcalde, el tuit del jeque y el partido ante el Mirandés

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Queda mucha liga, y la afición, desde luego, no va a fallar. Nunca lo ha hecho ni lo hará

Ante la difícil situación que vive el Málaga CF, toda ayuda es poca. Hace bien el alcalde, Francisco de la Torre y la ex-concejala de deportes, Elisa Pérez de Siles, en hacerse eco de la preocupación y el malestar existente en la afición, ante la deriva económica y deportiva que está viviendo el principal club de la ciudad y la provincia. El propietario del Málaga cada vez tiene menos apoyo, ante la certeza de que la situación que vive el club parece irreversible. Dicha situación, nos lo vienen relatando los principales medios de comunicación de la ciudad desde hace meses, a pesar de que a algunos les gustaría “matar al mensajero”.

Pero no solo el primer edil ha reaccionado ante la deriva que vive el club, también desde otras fuerzas políticas representadas en la Casona del parque. Tal es así, que hace unos días, Daniel Pérez,  desde filas socialistas, firmó una oportuna carta en el diario SUR en la que hacía una encendida defensa del Málaga rememorando recuerdos del pasado. También desde el partido Ciudadanos, su representante, Alejandro Carballo, ha deslizado en Twitter críticas a la gestión del jeque conminándole a que deje el club en otras manos.

Quienes quieran ver en la reacción del alcalde y de la concejala de deportes un intento de instrumentalización política del Málaga, creo que yerra gravemente. Cuando en 1992, Pedro Aparicio (QDEP), alcalde socialista de la ciudad, consiguió reunir a un grupo de empresarios para intentar salvar al Málaga, sin resultado positivo, nadie vio en ello un intento de manipulación política. En un asunto como este, todos el malaguismo, las instituciones y partidos políticos deberían remar en la misma dirección. Málaga debe demostrar altura de miras en un asunto tan importante, aunque para algunos no lo sea. El fútbol proyecta ciudad, y la imagen de la misma en los medios de comunicación, por culpa de la incompetencia del jeque, no está siendo la mejor. Afortunadamente, la serie Malaka, sin ser del gusto de todos, ha reconfortado a muchos malagueños en estos días. La quinta capital de España no puede tener un club en Segunda, sin margen de maniobra para afrontar los pagos de la liga ni para competir en igualdad de condiciones con los demás. Conseguir un equipo de fútbol a la altura de la quinta capital de España debería ser tarea de todos, y más para aquellos que se supone son fuerzas vivas de la ciudad -y provincia-, de la que tanto reciben y la que tanto dan. Me refiero al empresariado malagueño, que jamás ha apostado por el club de su tierra.

Va de suyo en el sueldo de un político estar sujeto a críticas, tanto si interviene en un asunto como si no lo hace. Pero creo, sinceramente, que hace bien el alcalde dando su parecer ante la prensa sobre la situación del MálagaCF. No parece de recibo insinuar en redes sociales que se intenta instrumentalizar políticamente el club porque haga unas declaraciones en el sentido de que el jeque debe dar un paso atrás si no encuentra solución al colapso deportivo y económico al que ha abocado al club. No creo que haya ninguna intencionalidad política en declarar que hace un año un grupo inversor español se interesó por el Málaga; o en proponer al jeque una reunión para intentar hallar una solución a los problemas de la entidad, partiendo de la base de que el margen de maniobra que tiene el alcalde es limitado, a no ser que tenga constancia de que el Málaga podría caer en buenas manos en caso de que el actual propietario decidiera dar un paso atrás. De hecho, no es descabellado pensar en esta posibilidad dado que el primer edil lleva días insistiendo en este asunto. Si la piscina no tuviese agua, el alcalde no se tiraría, aunque ya sabemos que es capaz de ducharse con 15 litros del citado elemento líquido.

Una cosa está clara: algo hay que hacer de aquí al mes de enero, fecha límite en la que el club deja de tener liquidez y puede estar abocado a un descenso administrativo. El Málaga necesita de forma urgente 6 millones de euros, ¿quién los va a poner? Desde luego no lo hará quien ha colapsado el club, desde el punto de vista deportivo y económico, entre otras cosas porque el movimiento se demuestra andando, y las intenciones del jeque están claras desde hace 6 años: nada de poner un euro en el club bajo la fórmula que sea. De lo contrario, ya lo habría hecho, y nos habría evitado el bochorno de la noche del cierre del mercado de fichajes.  

El alcalde busca una reunión con el jeque, y le recuerda que ocupa las instalaciones del club gracias a un convenio que firmó con las instituciones. Y el jeque no tiene otra cosa que hacer que invitarle a Catar con todos los gastos pagados. No cabe mayor desvergüenza institucional. Dicho ofrecimiento, desde redes sociales, desde un punto de vista diplomático, supone una falta de respeto total hacia el alcalde de  la quinta capital de España, y demuestra a las claras la verdadera catadura moral del señor que está al frente del club. Alguien que ya no tiene nada que ofrecer y si se mantiene en el cargo lo hace por dos motivo: por orgullo o por venganza, no cabe otra posibilidad.

Pero ahora vayamos al partido de ayer ante el Mirandés en Anduva. En descargo del actual técnico hemos de esgrimir la dificultad que tiene cada semana para elegir el once que ha de saltar al terreno de juego, dado que la plantilla no está plenamente confeccionada -lo cual puede ser considero un auténtico fraude para una afición que ha pagado religiosamente su abono-. Disponer de solo 17 futbolistas es un hándicap importante. El míster recurre a lo que tiene y lo que tiene no es mucho. Sin embargo, Víctor debería saber que Muñiz fue despedido del Málaga por jugar exactamente como ayer lo hizo ante el Mirandés, con un entramado ultradefensivo de futbolistas en el centro del campo más el apoyo de una defensa de calidad limitada. El Málaga del anterior técnico defendía dentro del área, y para defender mejor, hay que adelantar las líneas. El Málaga previo al actual técnico, conseguía adelantarse en el marcador y automáticamente ponía el autobús durante el resto del partido, hasta que los adversarios lograban empatar. Con ese Málaga rompió el actual técnico, pero ayer volvió a las andadas. Repito que Víctor Sánchez del Amo merece muchas disculpas, pero lo de ayer no se puede repetir. Un Málaga encerrado tantos minutos en área propia y pidiendo la hora no lleva el sello de este entrenador. Por otro lado, Juanpi Añor no puede ser el recambio natural de Keidi Baré, sus características son distintas, y cuando el albanés salió del terreno de juego, el enorme cráter que quedó en el centro del campo fue aprovechado por el conjunto burgalés. Juanpi baja muchos enteros en los partidos como visitante, ya que su capacidad de sacrificio en tareas defensivas queda en entre dicho.

Confiamos en que algunas de las adquisiciones de última hora vayan entrando en juego y sean capaces de ofrecer buen rendimiento. Ni Boularhoud ni Benkhemassa demostraron gran cosa, a pesar de las ganas de agradar y del derroche físico que exhibieron. El argelino ralló la expulsión en un par de entradas, y el marroquí ofreció cosas positivas y otras que no lo fueron tanto. Falló un gol casi cantado, propició con su asistencia el gol malaguista, pero en el centro del campo se mete en jardines de los cuales no sabe salir por su escasa calidad y ello conlleva pérdidas de balones muy peligrosas para la integridad del marco malaguista. Ni por asomo, parece el centro del campo que un equipo llamado a luchar por el ascenso necesita (sic). Es lo que hay. Tras años de desinversión, no nos ha quedado otra cosa. Confeccionar una nueva plantilla para ascender supondría hacer tabla rasa con la actual, de la cual solo se salvarían tres o cuatro futbolistas, no creo que más. Mucho tendrían que cambiar las cosas para aventurar posibilidades de ascenso con la actual plantilla -incompleta- y el momento delicado que vive el club. 

Por lo que respecta al delantero Sadiku hemos de mencionar que logró hacer diana ejerciendo de auténtico 9. No erró en la oportunidad que tuvo. Ojalá sea el comienzo de una buena amistad con la afición. Supone una de las escasas referencias ofensivas de la plantilla y merece nuestro apoyo. Ojalá el gol materializado ayer sea el primero de muchos que han de venir.

La plantilla malaguista da lo que tiene, y lo que tienen no es mucho. No parece, de momento, que estado anímico de los futbolistas se esté viendo afectado por las circunstancias que atraviesa el club. Sin duda es una labor encomiable del técnico que así suceda. Esperemos que los resultados vayan acompañando cada jornada para que la situación anímica no decaiga. Las carencias de la plantilla se pueden observar claramente en las dificultades que tienen para sacar el balón de la zona defensiva. La defensa del Málaga es manifiestamente mejorable. Un auténtico peligro cuando se dedican a tocar el balón entre ellos para al final dar un “pelotazo” hacia adelante. Las absurdas pérdidas de balón cuando pretenden sacar el balón controlado, o bien,  en la zona ancha por parte de aquellos que, en teoría, están llamados a galvanizar el juego malaguista;  están resultando letales para el equipo.

No podemos ocultar que lo importante es seguir sumando. Hacer de La Rosaleda un fortín para que no peligren, a priori, esos 50 puntos que podrían darnos una gran tranquilidad. Queda mucha liga, y la afición, desde luego, no va a fallar. Nunca lo ha hecho ni lo hará.  







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