“La Memoria Histórica es a la Historia lo que la Homeopatía a la Medicina”

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El viernes 8 de noviembre a las 8 de la tarde, en la sede del Club Mediterráneo de Málaga, tendrá lugar la presentación del libro “De pronto, una guerra (1936-1937), escrito por Antonio Nadal Sánchez, Catedrático de Historia Contemporánea por la Universidad de Málaga

El profesor Nadal ha dedicado la mayor parte de su vida al estudio de la Guerra Civil en Málaga y en Andalucía, aunque en sus inicios como historiador cuenta en su haber con la primera publicación que se ha hecho sobre historia de la mujer, un trabajo que abordaba la huelga de las tejedoras malagueñas en 1890. Fue su tesina, leída en 1974.

Dada la relevancia que para el conocimiento de la Guerra Civil en Málaga va a tener esta nueva publicación, BlogMálaga ha contactado con Antonio Nadal quien, en primicia, nos ha concedido otra entrevista, en la que hemos tenido ocasión de conversar sobre aspectos relevantes de su libro, además de otros que tienen que ver con el estudio de la Historia. Nos confiesa que su mayor empeño en estos momentos es “defender la Historia y luchar por acabar con la Memoria Histórica”. 

BM: Profesor Nadal, ¿cuáles son las claves de su nuevo libro: “De pronto una guerra, 1936-1937?

ANS: En el libro se recogen las vidas coordinadas de Mr. Grice Hutchinson, Josefina Gálvez y Porfirio Smerdou. El libro tiene 4 capítulos, uno de ellos trata sobre las memorias apasionantes de un “topo”. Lo explico: cuando comenzó la Guerra Civil, más de 200 personas que pertenecían al ámbito conservador y religioso, se escondieron a la espera de los acontecimientos, posiblemente conscientes de que el caos que existía en Málaga no podía durar mucho. Es un capítulo apasionante porque el personaje que está oculto no permanece totalmente aislado, si no que escucha todos los días Radio Sevilla –desde donde daba las charlas Queipo de Llano-, Radio Madrid –que era la radio del gobierno de la República-, Radio Málaga –por donde el Frente Popular Malagueño daba sus informes y proclamas-, las radios de Melilla y Tánger, Radio Lisboa en español; y luego leía los periódicos que se editaban en Málaga, además de recibir noticias de los vecinos. Creo que hasta ahora no se ha hecho ningún trabajo donde se describan aspectos de la vida cotidiana, por ejemplo cuando faltaban patatas o apagaban las luces durante los bombardeos. 

El segundo capítulo trata sobre mi inolvidable y querido amigo Porfirio Smerdou, donde ofrezco un montón de documentos inéditos.

El tercer capítulo narra las peripecias de un personaje muy interesante, el señor Grice Hutchinson, del cual creo que era espía británico del MI6. Lógicamente, a pesar de no tener constatación oficial del Foreign Office, por sus mecanismos de actuación y su relación con Gibraltar, y la constatación de que las directrices de la guerra,  en todos los ámbitos, estaban muy conectadas con Inglaterra, nos hace pensar que la misión de espía fue el papel que desempeñó durante la Guerra Civil española. 

Y por último, un capítulo final dedicado a una persona que me ha parecido apasionante y excepcional, Josefina Gálvez, y como personaje, los acontecimientos que ella vivió, ni siquiera un buen guión cinematográfico podía recoger.

BM: Para los que no conozcan la importancia histórica de Porfirio Smerdou y el relevante papel que desempeñó en Málaga durante la Guerra Civil, ¿podrías hacernos una breve descripción sobre este personaje?

ANS: en el libro recojo la historia vital de la familia Smerdou-Fleissner y luego una breve biografía. El hecho es que Porfirio, a través de su padre, llega a Málaga en los años 20, después, su padre le cede el Consulado de México, y él,  un hombre cuya naturaleza se fundaba en ayudar permanentemente a los demás, realizó una labor extraordinaria, salvando en ese momento a todas las familias que pudo y que estaban dentro del ámbito del conservadurismo y de la religión católica.

BM: ¿Qué sentiste cuando el Ayuntamiento de Málaga no hizo nada por evitar el derribo de Villa Maya? (Aclarar que Villa Maya era la residencia de Porfirio Smerdou, donde brindó refugio a muchas personas al comienzo de la Guerra Civil).

ANS: Lógico, me pareció lógico. Para el alcalde fue un lugar irrelevante.  Hace apenas unos meses escuché a la Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, del Partido Popular, Patricia del Pozo Fernández, decir que Villa Maya era “un nido de fascistas”. Claro, esta debe ser una pobre mujer. Yo no la conozco. Porque claro, resulta todo tan divertido, que esta señora se exprese en estos términos… No se sabe nada de su pertenencia a ningún ámbito cultural, ni que nunca haya escrito nada, pero vamos, debe ser una fiel seguidora de la Memoria Histórica. Creo que hay que perdonarla porque las personas ignorantes no merecen mayor consideración (…).

Resulta verdaderamente patético que el alcalde de Málaga sea el gran líder nacional de la Memoria Histórica, que el Partido Popular siga manteniendo a la Comisión de Memoria Histórica, porque lo surrealista de la situación es que el PP y Cs mantienen un sistema según el cual si a mí se me ocurriera presentar este libro en alguna entidad pública para ser publicado, sería imposible, porque resulta que la Comisión de la Memoria Histórica está formada por una experta en género, una luchadora por los derechos del género, varios luchadores anti-fascistas, cuyo conocimiento de la Historia es desconocido, pero son antifascistas y dos o tres profesores del PSOE, que son colegas míos, pero con la excepción de uno, que sí ha investigado en parte sobre la República y la Guerra Civil, el resto son como el resto de mis colegas. Todos se han apuntado ahora a escribir sobre la Memoria. Y hay una gran diferencia entre mis profesores, que pretendían explicar los hechos gloriosos de la Historia de España en el pasado, y lo hacían presentando un libro de 500 folios, de una seriedad abrumadora(…), con lo que tristemente está sucediendo en lo relativo al estudio de la Historia. El problema de mis colegas ahora es que presentan una entrevista con un anciano de un pequeño pueblecito de la Alpujarra que tenía un año cuando sus padres salieron por la Carretera de Málaga a Almería, y escriben unos libros sobre eso, y ahí tienes a la Junta de Andalucía del Partido Popular subvencionando todas esas maravillosas obras. Sencillamente como historiador, la tragedia de la Memoria Histórica (…), es lo mismo que la Comisión de las Víctimas del Marxismo (…), han hecho desaparecer la Historia Social, la Historia Económica, la Historia Política, la Historia de las Ideas… Ya no hay Historia. Es como si en vez de medicina se practicara homeopatía. La Memoria Histórica es a la Historia lo que la Homeopatía a la Medicina. No hemos visto en los últimos años publicados libros de Historia, aunque sea la historia de una Caja de Ahorros. Nada de nada. Todo son lugares de la Memoria. Y sobre todo, que hay gente a la que su madre le contó  lo de la carretera de Málaga a Almería, y ahí escriben un libro sufragado por la Junta. Es patético porque todo esto acaba con la Historia.

BM: Volviendo a uno de los protagonistas de su libro, el periodista Diego Carcedo dijo en una ocasión que Porfirio Smerdou fue el Schindler español, ¿qué hay de verdad en esta afirmación y qué hay de sensacionalismo periodístico?

ANS: Bueno, para mi hay dos cosas que considero una injuria a la Historia. La primera es la del Schindler malagueño y la segunda es la autodenominada “Desbandá”. Personajes irrelevantes para la Historia ponen estas etiquetas que se siguen manteniendo. De pronto lo que fue una absoluta falta de previsión para la salida de Málaga a Almería, se convirtió en una “desbandá”. No fue tal, ya que existe un concepto aplicado a lo que sí fue una verdadera “desbandá” en la Guerra Civil, la que protagonizó la CNT en Aragón cuando desaparecieron los frentes porque la CNT tenía interés en ir a Madrid a “tomarse unas copas”. Claro, comparar a Porfirio con un “tipejo” como Schindler que usó a los judíos como mano de obra barata, explotándolos para salvar alguna vida (…), hacer semejante comparación con Porfirio, que se arruinó, que viajaba en bicicleta porque no tenía coche, que iba de pronto al Palo a la cárcel de Malaga (…) me parece un insulto a la inteligencia y al sentido de la historia. En cuanto a “la desbandá”, repito fue un enorme fallo del gobierno de la República, ya que huyó miserablemente dejando a todo el mundo aislado y sin ideas de lo que tenían que hacer. Diremos que la carretera de Málaga a Almería es uno de los primeros fracasos políticos de lo que es una evacuación en tiempos de guerra.

BM: En la portada de su nuevo libro aparecen dos personalidades relevantes, Mr. Grice Hutichison y Josefina Gálvez, ¿quiénes fueron?

ANS: Mr Grice era un miembro del MI6. Y se entrevista con personas relevantes de la época, como el Capitán Carlos Haya, el general Queipo de Llano, va a Gibraltar, viaja a Inglaterra durante la guerra, vuelve de nuevo… Es un tipo que está metido en las entrañas del poder y demuestra hasta qué punto Inglaterra marcó la política durante la etapa de la Segunda República como durante el Franquismo. Y sobre Josefina Gálvez, hija del Doctor Gálvez Ginachero, cabe decir que es un personaje apasionante. Fue raptada y convertida en rehén por el Frente Popular en Málaga. Y el gobernador civil la trasladaba cada día a algún sitio para evitar un posible bombardeo de Málaga por parte del capitán Carlos Haya, pensando que jamás lo haría si su mujer podía ser blanco del mismo. Pero he de decir que Carlos Haya jamás bombardeó Málaga, por mucho que esta afirmación mía sorprenda a la derecha y enloquezca a la izquierda.

Después, en 1937, el gobernador civil se la llevó como rehén a Almería, sabiendo que nadie iba a dispararles yendo Josefina con él en un flamante coche, mientras el resto de malagueños iban a pie. Llegó a Almería, y de allí, con el gobernador, a Valencia, donde estuvieron a punto de matarlos, al señor Arráez y a ella; y según sale en el libro con una documentación extraordinaria, el ministro de la gobernación socialista la recibió y le dio una especie de cédula para que se moviera por Valencia. Allí Josefina Gálvez convivía con La Pasionaria, con Hidalgo de Cisneros, porque seguía siendo un rehén, hasta que finalmente en el marco de una situación peculiar, la intercambiaron con uno de los “fantasmones” de la izquierda, el periodista comunista que más tarde adjuró del comunismo: Arthur Koestler. Sobre este personaje se ha extendido la falsedad creída en todo el mundo de que fue condenado a muerte. Fue un rehén que el gobierno de la República tuvo siempre como un elemento esencial, por encima de los españoles, para ser salvados en un momento en que hubiera un canje, y lo intercambiaron por una mujer muy relevante, Josefina Gálvez, hija del doctor Gálvez Ginachero, un  reconocido ginecólogo a nivel internacional, a su vez que, mujer del capitán Carlos Haya y cuñada de comandante García Morato.

Y diré otra cosa, me temo que la prensa de Málaga será incapaz de publicar referencia alguna sobre alguno de estos personajes. No lo hará. No podrán jamás nada que tenga que ver con Carlos Haya. Y no tienen ni idea de quién fue. Y pronto se va a publicar un libro. Sólo interesa Gerald Brenan y Blas Infante, que sirven para todo y para todos.

En este libro me ocupo también, en el capítulo tercero, de todos estos personajes a los que el alcalde de Málaga tiene “mantenidos”, y considerados supremos exponedores de tópicos: Sir Peter, Gamel Woosley, Gerald Brenan. La figura de Woosley es genial, porque el ayuntamiento del PP tiene sendos grupos en los que está presente toda la izquierda progresista malagueña, viviendo de estos dos chollos, el Centro Gerald Brenan y el Gamel Woosley, y ésta última decía que “las malagueñas de Churriana olían muy mal cuando se producían los bombardeos”. Pero debido a su conocimiento no podía entender que niñas de 15 años, cuando caía una bomba de 1.000 kilos a un kilómetro de donde estaba, la gente se orinaba encima. Esta señora era cursi y exhibía un aire de superioridad insoportable.

“Hablar de Gerald Brenan en Málaga es como tributar un homenaje”. Es la típica “catetada” de las derechas, de Paco de la Torre, que es el gran candidato de la izquierda de Málaga mientras tenga sostenidos a todos los intelectuales, grupos, etc. Es evidente que a la izquierda no le interesa otro candidato. Carmena no ha llegado al nivel de protección de Memoria Histórica como Francisco de la Torre. Cualquier acto antifascista, lo preside él.

Ah, y sobre el tema de las Fosas del Franquismo, ya puestos, me gustaría decir una cosa al respecto. Hasta Santiago Abascal reconoce este extremo. Respecto a las fosas debería existir una entidad de Estado compuesta por especialistas en arqueología y en historia, cuyos cargos se obtuvieran a través de unos estrictos protocolos de méritos administrativos, que constituyeran un grupo al margen de la política, para ir trabajando en la recuperación y el gran proyecto que ya mencionó el PCE y todos los que hicimos la Transición, de la reconciliación nacional. No se trata de no encontrar las fosas. El problema es usar las fosas para ir contra España, contra la unidad, la reconciliación o todo el proceso que se construyó en la Transición. Yo me quedo y siempre cito, que lean los discursos de Sánchez Montero, que estuvo más de 20 años en la cárcel, y de Marcelino Camacho, para que esta izquierda enloquecida entienda lo que es la reconciliación nacional.

BM: ¿Qué supone para un historiador hablar de Memoria Histórica? ¿Se puede construir la Historia a través de la memoria? ¿Es un concepto serio?

ANS: La memoria la hemos utilizado los historiadores como una técnica de trabajo cuando los contemporaneistas no hemos tenido una aproximación documental –yo al menos lo hice así en mi tesis doctoral en 1979- a determinados hechos históricos. A donde la documentación no llegaba. La memoria es un instrumento para llegar a la totalidad. Ahora bien, cuando un instrumento de la historia como es la memoria, se convierte en un factor epistemológico y en una filosofía de la Historia, entramos en un apartado en el que la Historia llega al absurdo, a un término donde ya no existe la realidad ni es posible que exista, porque además,  al problema de la Memoria se une al debate de Género. Y cómo la historia, desde los millones de muertos que hubo en Verdún, hasta Aristóteles, Platón, Sócrates, los grandes filósofos y poetas han sido hombres, llegamos, no a la destrucción de la historia o su deconstrucción, sino a la nada, al silencio, a la inexistencia. Y como siempre digo: la historia que se limita a interpretar periodos de más de 15 o 20 años  en otros 15 o 20 años, sencillamente, ha desaparecido. Y en 15 o 20 años vendrá de nuevo la rectificación. Y posiblemente nos encontremos con una nueva reivindicación de Franco.

BM: ¿Por qué cree que está tan en boga todo lo que tiene que ver con la Memoria Histórica?

ANS: Porque es un negocio. Si a todos los entes que paga la Junta de Andalucía y los Ayuntamientos, especialmente del PP, se accediera a través de oposiciones o elementos objetivos con conocimientos y no se utilizaran para que los partidos tuviesen ahí a todos los elementos de su cuerda, pues sencillamente, serviría exclusivamente para hacer una política de Estado destinada a la recuperación como gran proyecto de unidad y reconciliación.

BM ¿Qué opinión le merece la ley de Zapatero que consagró el concepto de Memoria Histórica? ¿Supone la imposición de un solo relato de la historia?

ANS: Bueno, yo, cuando oigo la palabra relato, corto la radio. Me da la impresión de que todo es relato. Todo el mundo habla de relato. Una palabra fantasmagórica. Quiero decir una cosa: Yo leí me tesina en 1974 sobre la huelga de las tejedoras malagueñas, el primer trabajo sobre historia de la mujer. En 1979 publiqué la lista de los fusilados entre 1937 o 1940, la primera vez que se hacía en España. Después publiqué mi tesis doctoral (…) eso eran trabajos históricos, a los que me he dedicado toda mi vida. He sido vetado especialmente por el  Partido Socialista y el Partido Popular en los últimos 40 años. Yo no he ido jamás a Canal Sur, no me han entrevistado jamás en ningún medio público ni privado. Pero sí quiero decir una cosa: estoy dispuesto a trabajar para acabar con la memoria histórica. De forma académica, por supuesto. Yo no me conformo con la destrucción de la Historia. Yo no he estudiado toda mi vida en la Universidad, desde que tenía 18 años –ni traicionaría nunca a mis maestros- para caer en manos de expertos de género, memorialistas, de entrevistadores, periodistas de medio pelo, etc. Estoy dispuesto a seguir con las limitaciones de que sé que ningún periódico me va a entrevistar, ni ninguna emisora me va a llamar para una entrevista; pero la frase es esa: estoy dispuesto a combatir a favor de la Historia contra la destrucción de la misma que es la Memoria democrática y la versión de género de la historia democrática.

BM: Profesor, gracias por esta entrevista. 

ANS: Ha sido un placer. 







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