La chapuza del Metro a su paso por el Clínico

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Mucho se ha escrito  en prensa sobre la chapuza del Metro a su paso por el Hospital Clínico. No vamos descubrir nada de lo que no se haya dicho ya, pero sobre este asunto me gustaría hacer una serie consideraciones:

  1. Si discutible es que una ciudad como Málaga necesite Metro –como tampoco lo necesita Sevilla, dado el número de habitantes de ambas ciudades-, más discutible resulta que una vez que se decide ejecutarlo, se haga de forma chapucera, con obras que se eternizan, que arruinan negocios –como los del entorno del Perchel-, y que encima rompen con los proyectos iniciales de líneas soterradas. Porque no nos engañemos, un Metro, o va soterrado, o es un tranvía. Otra cosa es que en un determinado tramo pueda salir a superficie, pero donde no entorpezca la movilidad general de la zona, como ocurre en Londres. Pero este no es el caso que nos ocupa.
  1. Nos podríamos hacer la siguiente pregunta: ¿Quién decidió que el Metro a su paso por el Hospital Clínico fuese en superficie? ¿Nadie está dispuesto a asumir esa responsabilidad? Porque es evidente que alguien decidió que saliera a superficie a su paso por la Universidad y que no se soterrase a su paso por el Hospital. Ya han ocurrido varios accidentes desde su inauguración, pero hasta que no haya una desgracia que lamentar, la Junta de Andalucía no buscará soluciones. De momento, la única solución ha sido mantener durante horas a dos operarios con una banderita informando de que viene un Metro. Por cierto, ¿cuánto cuesta mantener esta situación durante tanto tiempo y en quién repercute dicho gasto?
  1. Se supone que en los accidentes que se han producido hasta el momento, la culpa habrá recaído en los conductores por no respetar la señalización vertical, pero sin que sirva de disculpa, también podemos entender que los vecinos de los barrios adyacentes llevan más de quince años pasando por la zona sin reparar en la existencia de un Metro. Y es posible que el hábito adquirido o el exceso de confianza les lleve a la distracción y a no respetar la señalización viaria. De todos es sabido de la existencia de puntos negros en las carreteras, donde se acumulan los accidentes, y en los cuales no toda la culpa se puede achacar a los conductores. Hay aspectos que influyen, por ejemplo: un mal peraltado en la vía, una curva demasiado forzada que se podría haber evitado, una señalización inadecuada, el mal estado asfalto, etcétera; son circunstancias que convierten en peligroso cualquier tramo de carretera. En poco más de un año, el cruce del Metro con la avenida Jiménez Fraud se ha convertido en un punto negro.
  1. Más interrogantes nos surgen entorno al Metro, y tienen que ver con la necesidad de haberlo prolongado hasta el Parque Tecnológico de Andalucía. Si se pretendía que la obra, una vez inaugurada, tuviese la mayor rentabilidad posible ¿por qué no se decidió que llegase hasta el PTA? ¿No contaría con mayor número de usuarios en hora punta de acceso y salida al trabajo? ¿No ayudaría a descongestionar el tráfico en la autovía de Cártama A-357? Porque no creo que prolongar el Metro hasta el PTA planteara complicaciones mayores que haberlo hecho por el casco urbano de la ciudad, ni siquiera a nivel económico si se hubiera prolongado en superficie. Entre la última parada de Andalucía Tech y el PTA no existen zonas edificadas de importancia, sino más bien terreno baldío.

En definitiva, la Junta de Andalucía, encargada de la construcción del Metro, ha llevado a cabo una chapuza en la zona. Y se hizo a sabiendas, porque basta repasar la hemeroteca para comprobar como la asociación de vecinos del Romeral alertaba de los problemas que se iban a generar, cuando a la obra todavía le quedaba bastante tiempo para finalizar. Como solemos decir en nuestra ciudad, para Málaga, un peine para que no peine.





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