La afición rompe las cadenas

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Fotografías: Antonio Hurtado


El 20 de febrero de 2020 pasará a la historia como el día en el que el malaguismo recuperó la ilusión. Una afición que ha permanecido demasiado tiempo prisionera de la gestión del jeque Al Thani, que ha sufrido con impotencia la fatalidad de un descenso y la posibilidad de que el club volviera a desaparecer de nuevo. Afortunadamente, la Justicia ha actuado a tiempo y, fruto de una denuncia propiciada por la Asociación de Pequeños Accionistas y la consiguiente investigación policial, se va a poder evitar lo que hubiese sido un daño irreparable para la ciudad y para los sufridos seguidores de su club representativo. 

Para este medio de comunicación, la noticia de la intervención judicial del Málaga supone un doble motivo de satisfacción. Por un lado, la confianza que nos merece que el club vaya a ser administrado judicialmente –y no por los Al Thani- y por otro, el poder comprobar que la línea editorial emprendida por este diario hace 5 años ha sido acertada. Una línea que no ha dudado en ningún momento en denunciar la deriva económica y deportiva a la que el propietario del Málaga estaba conduciendo al club. Pocos medios se han atrevido a tanto.  



El 28 de noviembre de 2015 se publicó en BlogMálaga un artículo que defendía el derecho que asistía al malaguismo a desconfiar de la política que estaba llevando a cabo el jeque. En dicho artículo, se solicitaba al propietario que si no pensaba invertir más, procediera a la venta del club, una vez saneado desde el punto de vista económico. Pero no lo hizo.

Pudo salir por la puerta grande pero al final saldrá por la de atrás. La ambición, el orgullo, el resentimiento y deseo de venganza de Al Thani han sido más poderosos que un posible ataque de dignidad para buscar una salida honrosa a su nefasta dirección. Tuvo oportunidad de encontrar una solución para el club cuando delegó la gestión en Moyad Shatat, pero alguien debió aconsejar mal al jeque en el sentido de que era más ventajoso para él traspasar toda la cantera antes que vender el Málaga. Debió ser algún turiferario genuflexo de los que pululan por las oficinas de La Rosaleda o de los que lo reverencian en redes sociales. Una vez pasado el tiempo, se ha demostrado que el daño causado ha sido irreparable, y peor hubiese sido si la Justicia no llega a actuar con la contundencia que lo hizo ayer.

Gracias a la oportuna denuncia de la Asociación de Pequeños Accionistas y la posterior acción judicial, ahora se van conociendo las tropelías económicas que el jeque ha cometido mientras ha estado al frente del MálagaCF. Vamos sabiendo ahora la gravedad de los presuntos delitos cometidos en la parcela económica, y puede que se sigan conociendo en los próximos meses; pero no hace falta ser economista ni tener en nuestro poder las pruebas del delito para advertir como en los últimos 6 años el nivel de ingresos del club, por todos los conceptos –traspasos de futbolistas, televisiones, etc.-, ha sido muy superior al de gastos, y sin ninguna compensación a nivel deportivo. Crecimiento deportivo nulo,  enormes ingresos, descenso de categoría y riesgo de desaparición administrativa es el balance del oscuro negocio que el jeque y su familia ha perpetrado con el Málaga, del que también se habrán beneficiado intermediarios sin escrúpulos que tenían que ser conocidos por todos y estigmatizados por el mundo del fútbol.

Al Thani se verá obligado a vender sus acciones o se arriesgará a que le sean embargadas. El Málaga CF merece una gestión seria, una directiva solvente en el capítulo económico y honrada en su gestión. Si el Málaga cambiara de manos en breve, no debería hacerse con el club cualquier advenedizo que tenga en mente llevar a cabo una política similar a la del jeque, de carácter especulativo, que pase, en primera instancia, por ofrecerle un caramelo a la afición para arrebatárselo tres años después. Ya hemos conocido dos experiencias en este sentido, la del Grupo Z y la de la familia Al Thani; de ahí que cobra sentido las palabras del alcalde cuando habla de realizar una posible subasta entre compradores.

Una buena directiva debe tener la solvencia económica necesaria como para devolvernos a la élite del fútbol español, al tiempo que debe demostrar capacidad para administrar los recursos de la cantera; y que de una vez por todas no sea concebida como un mero negocio especulativo de traspaso de jóvenes valores. Málaga se debe sentir orgullosa de su cantera, una de las mejores de España, y los canteranos, a su vez, arder en deseos por jugar en el equipo de su tierra, y permanecer en él, pero para ello cabe ofrecerles un proyecto deportivo que les haga crecer y contratos razonables o acordes a su valía profesional. Más o menos como sucede en Bilbao, Villarreal o Sevilla. Esta ciudad no merece menos. El próximo domingo ante el Racing de Santander, una vez más, nuestra afición volverá a demostrar su grandeza. 



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