La afición del MálagaCF y las demás…

0

A nosotros lo que nos interesa es el Málaga. Pero de vez en cuando merece la pena echar un vistazo a lo que ocurre en otros lugares, aunque las comparaciones resulten odiosas. Siempre he sido de los que piensan que a los clubes los hacen grandes sus directivas, no sus socios o aficionados. Para que un club tenga una gran masa social, han de acompañar los éxitos deportivos, y esos éxitos sobrevienen cuando las directivas son solventes y al mismo tiempo saben manejar a los clubes con profesionalidad. Digo esto porque el pasado día de Reyes se jugó un partido de Copa entre el Real Betis Balompié y el Sevilla FC, en el Benito Villamarín. La hinchada sevillista le cantaba a la bética que su equipo parecía un ascensor, de tanto ascender y descender. Y no les faltaba razón, ya que de nada le sirve al Betis tener 40.000 socios si su directiva no es solvente desde el punto de vista económico y no sabe hacer crecer a su equipo deportivamente. Cosa que sí ha sabido hacer el Sevilla en los últimos años, aunque sus comienzos fuesen turbios, previo latrocinio de las arcas de Marbella. Hay que reconocer que el equipo hispalense ha sabido llevar a cabo una acertada política de fichajes y de traspasos, donde ha prevalecido la inversión productiva a la desinversión ruinosa.

Hay también otros ejemplos curiosos, como es el caso del Villarreal, donde su presidente, Fernando Roig, es capaz de obrar maravillas con 20.000 socios nada más. Lo digo por aquellos periodistas que solicitan 60.000 socios para el Málaga, cuando esa cantidad no la sobrepasa ningún club en España, a excepción del Madrid y del Barcelona.

¿Y por qué digo todo esto? Porque me duele cada vez que escucho decir que Málaga nunca será nada en fútbol mientras no tenga los mismos socios que el Sevilla o el Betis. Sobre este asunto no podemos obviar que lo que sucede en Sevilla, desde mi punto de vista, no sería deseable que ocurriese en Málaga. Mantienen desde hace muchos años una rivalidad bastante enconada y antipática, que para nada contribuye a la vertebración social de la ciudad. Esa rivalidad ha provocado en beneficio de ambos clubes el crecimiento de una gran afición; pero también cimentada sobre éxitos deportivos del pasado y del presente -sobre todo en el caso del Sevilla-, circunstancia que nunca se ha dado en Málaga.

La rivalidad en la ciudad hispalense es tal, que se fomenta en las familias, en los colegios y hasta en los bares. Los niños cuando nacen, tras inscribirse en el Registro Civil, el siguiente paso es convertirlos en socios del Sevilla o del Betis. Es el lado positivo que se puede extraer de la insana rivalidad que se tienen, que por cierto, cientos de veces ha degenerado en violencia y altercados. Pues con todo esto, tampoco pueden evitar que cada vez que el Real Madrid aparece por Santa Justa  haya cientos de sevillanos esperándoles para vitorearlos, al igual que cuando aparecen los de Barcelona. Esto fenómeno es común en toda España, no sólo sucede en Málaga.

Difícilmente el Málaga podrá pasar alguna vez de los 30.000 socios mientras no tenga un estadio de mayor capacidad y una directiva solvente a la que le secunden los éxitos deportivos. El Málaga siempre ha tenido una afición muy sufrida y fiel, aunque en mi opinión, bastante conformista y poco exigente. El Málaga ha sido siempre un club utilizado por directivas sin escrúpulos para hacer negocio sin ofrecer éxitos deportivos a cambio. Es muy difícil “enganchar” a una ciudad y a una provincia sin haber llegado jamás a una final de Copa, o sólo haber jugado dos veces en Europa en sus 110 años de historia. La fe del carbonero no se le puede pedir a la gente, porque en fútbol, como en la vida misma, lo que la gente desea es mejorar, progresar y ganar. Y los equipos que nunca ganan títulos, jamás podrán tener muchos seguidores. Algunos dirán que hay que estar para las duras y para las maduras, lo que sucede es que por desgracia en Málaga casi siempre las hemos tenido maduras. Es por eso que los bares prefieren al Madrid o al Barcelona cuando el Málaga juega a la misma hora. Y cuando se produce esta situación, los malaguistas nos sentimos dolidos. Para muchos es una vergüenza para nuestra ciudad, y puede que lleven razón, pero no deja de tener cierta explicación lógica teniendo en cuenta la historia de nuestro club y algunas de las razones anteriormente esgrimidas. En Palencia poca gente es del Palencia, casi todos son del Madrid o del Barcelona. ¿Y por qué? Pues será porque el Palencia CF jamás ha jugado en Primera o nunca ha ofrecido nada interesante a la ciudad. Con todos los respetos al Palencia y a los palentinos.

¿Cuántas directivas del Málaga se han escudado en la poca afición que siempre hemos tenido para no contratar buenos futbolistas? Casi todas. Porque casi todas han sido poco solventes y en el fondo no tenían nada que ofrecer. ¡Y cómo se puede pretender tener buena clientela antes de ofrecer un buen producto¡ Nadie con mínimo sentido empresarial lo entiende. Se supone que primero ha de llegar la inversión, luego los éxitos deportivos y de forma paralela el crecimiento de la masa social.

Por otro lado, también podríamos pensar que donde no hay una masa social importante, difícilmente van a surgir empresarios autóctonos ligados al club. Es triste reconocer que los dos grandes momentos que el Málaga ha vivido en su historia han tenido que ver con empresarios llegados desde fuera: Antonio Asensio y el jeque Al Thani.

Y ojo, tampoco pretendo argumentar con este razonamiento que el dinero sea la panacea del fútbol, porque también conocemos casos de clubes con presidentes adinerados que se pusieron a fichar sin ton ni son, y que jamás supieron armar un buen equipo, a pesar de la calidad que atesoraban algunos de sus futbolistas.

De ahí el enorme mérito que tuvo el Málaga del jeque de hace 4 años, que para la primera vez en su historia que conocía una gran inversión económica, los resultados deportivos no tardaron en llegar. Se configuró un gran equipo, la ciudad despertó de su letargo, se superaron los 25.000 socios y hasta se elaboraron listas de espera. Y algunos decían por entonces: ¿De dónde salen tantos malaguistas? ¿Dónde estaban estos cuando le metimos 14 goles al Garrucha? Pues seguro que estarían en sus casas, porque desde luego, cientos de ellos, de forma interesada, se subieron en aquel momento al carro de la Champions; pero esa es la única forma en la que las masas sociales crecen y se perpetúan, cuando una ciudad conoce al menos 15 o 20 años de éxitos deportivos. Fomentar la división entre aficionados de primera y de segunda clase no me parece positivo para ningún club. Pensemos que hoy en día el Deportivo de la Coruña está en crisis, pero que le quiten lo “bailao” de sus 20 años en Primera, donde ganaron Liga y Copa. Por aquel entonces se fraguó su masa social, que se sigue manteniendo en la actualidad y que ronda los 18.000 socios para una ciudad de 240.000 habitantes. Si no hubiesen tenido esos 20 años de gloria deportiva, seguramente ese club y esa afición, hoy por hoy, no tendrían ninguna relevancia







DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.