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¡Jesús duerme, que no ha muerto!

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Fotos: Rafael J. Gómez/Miguel A. Pérez/Rafael Ravina/Armando Moreno/Fran García/BlogMálaga

A pesar de que el cansancio ya iba haciendo mella entre los asistentes, la jornada de ayer fue la apoteosis a la espera de la Resurrección del Señor

No podía haber sido de otra manera, ni los ataques de descerebrados ni el cansancio hicieron mella en las malagueñas y malagueños que tras una semana espectacular en todos los sentidos, no quería dejar pasar el despedir a Dios y dar el pésame a su Madre. La Victoria, Malagueta, Trinidad, Molinillo, Centro, casi desde los cuatro puntos cardinales cofrades de esta Ciudad, salieron las últimas Hermandades y Cofradías para dar profesión pública de fe a quienes contemplaban las imágenes. Y no amigas y amigos,  no me he olvidado de lo más grande, de la Resurrección, pero no es Hermandad, pero mañana hay que ir a festejar que Jesús está de nuevo entre nosotros. No lo dejemos solo como viene ocurriendo casi siempre.

El Calvario despedía a la Sagrada Mortaja de Nuestro Señor camino del Santuario de la Patrona Malacitana, donde la Fe el Consuelo de María Santísima despedía a su Hijo camino del sepulcro.

Siempre es una buena noticia que una Hermandad tenga su lugar para seguir trabajando, día a día, en beneficio de sus hermanos y sobre todo de su patrimonio. Descendimiento es prueba de ello. Por primera vez salía de su Casa Hermandad en la trasera del hospital Noble. Tal vez a algunas personas no le agrade la estética de la construcción por su rotura con el entorno, no soy quien de juzgar, pero hay que reconocer que será un lugar donde poder seguir con su formación cofrade. Ayer, de nuevo, derramó su sangre en el jardín que es nuestro Paseo del Parque y las flores se escondían porque no podían soportar la belleza de la Madre de las Angustias.

Desde aquí un pequeño toque de atención a Parques y Jardines del Ayuntamiento. Al paso por la Casa del Jardinero tuvieron problemas con un ficus, habiendo solicitado la poda no lo hicieron al parecer por descompensación del árbol. Siempre habrá soluciones para todo.

Con reminiscencias decimonónicas, desde San Juan una Dolorosa abría de par en par las puertas del Templo para deambular por las calles de la que es dueña y señora. Delante en un majestuoso retablo, Jesús repartía su Redención entre nosotros, pecadores.

Desolada al pie de la Cruz, con el Santo Sudario que envolverá a su Hijo, Soledad en su dolor, miraba como al fruto bendito de su vientre le trasladaban hacía el sepulcro de mano de Santos Varones.

Y desde el patíbulo donde murió, derramaba Amor y Caridad a partes iguales. La belleza era patente en la Victoria. A pesar de ser pequeño en tamaño es enorme en corazón. Maristas y Agustinos portaban la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

¿Quién no ha pasado alguna vez por esa ermita callejera? ¿Quién no se ha parado a rezarle o simplemente a admirarlos? Piedad que soporta la muerte de su Hijo. Piedad reclamaba y no le fue concedida. Pero el malagueño la consuela desde el Molinillo.

¡Cristo, ha muerto! En catafalco con pies del Antiguo y Nuevo Testamento. Bronce y ébano. Cera y seda que cubre su cuerpo desnudo. Jesús duerme el sueño de los justos a pesar de la injusticia cometida con Él. Y de nuevo Ella queda en Soledad. Elegante y sobria… pero sola con su pena.

Y queda la Soledad a la espera de la compañía de todos nosotros, humildes Siervos de María Santísima, que nos espera día a día, en San Felipe. Y cuando pasa por nuestras calles, una oración en silencio, en penumbra, sin luz como pésame, le iremos brindando. Desde aquí, me uno a la propuesta para que a nuestra querida “Servitas” se le vuelva a poder dar el pésame como antaño se hacía, si no puede ser en la Catedral, se la demos en su Santa Morada, en la ancestral Iglesia de San Felipe, ojalá esta petición llegue a las instancias eclesiásticas que determinen tal acogida y podamos unirnos a su dolor y hacerle vigilia en su Soledad.

 … y luego… silencio…”

 

Sábado de recogimiento, quietud, pensamientos, reflexión, sacrificios… Sábado Santo de espera.

Pero mañana ¡RESUCITARÁ, HERMANOS!

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