Inicio Mi MálagaCF Fernando Sanz en el Chiringuito

Fernando Sanz en el Chiringuito

0
Compartir

Fernando Sanz, ex-presidente del Málaga, ha sido invitado a un reality-show de fútbol llamado El Chiringuito. En dicho programa, se ha lamentado de la actual situación del Málaga y ha asegurado que nuestro club le merece mucho respeto, pero su actual propietario, no. Sobre Fernando Sanz tengo una opinión probablemente distinta a la de muchos malaguistas. Y la polémica está servida siempre que se alude a la figura del ex-malaguista.

Fernando Sanz firmó una etapa brillante en el club como futbolista, a la que nada tengo que objetar. Para un club modesto como el Málaga poder contar con un central proveniente del Real Madrid era todo un lujo. Y cumplió a la perfección. Dicen los que le conocen como persona que es un hombre cabal, a lo que tampoco haré ningún tipo de objeción. De hecho, cuando Fernando Sanz colgó las botas en el Málaga, gozaba de gran popularidad entre el malaguismo.

Pero hagamos memoria. Sólo aquellos que han seguido el devenir del club día a día desde hace años, no pueden olvidar ciertos detalles. Y una cosa es lo que los medios nos pueden vender y otra la percepción que se pueda tener de los acontecimientos una vez analizadas las circunstancias de forma crítica. Más de una vez he oído decir que Fernando Sanz fue un auténtico salvador para el Málaga –de hecho él presume de ello en el programa- ante la acuciante situación económica que se encontró cuando se hizo cargo de la presidencia. Recordemos que cuando Sanz se hizo cargo del club, las instituciones, con el alcalde a la cabeza, tenían avanzadas ciertas gestiones con determinadas fuerzas vivas de la ciudad para que diesen un paso al frente. Se pedían cuentas, el estado económico real del club, para que los hipotéticos compradores supieran a qué atenerse. Es evidente que nunca sabremos si estas gestiones hubiesen terminado cuajando, pero se intentó buscar comprador o compradores solventes para el Málaga. Fue en este contexto, cuando emergió la figura del futbolista para postularse como máximo dirigente de la entidad, posiblemente por afinidad a su difunto suegro –Antonio Asensio-. Jamás he considerado a Fernando Sanz un salvador, sino como alguien que aprovechó su popularidad, ganada en los terrenos de juego, para hacerse con la presidencia del club con la intención de tapar o camuflar en lo posible el enorme desajuste en las cuentas provocado por los anteriores gestores, entiéndase su familia política, propietaria del Grupo Z. La labor de Sanz fue introducir al Málaga en una argucia legal llamada Proceso Concursal para enjugar las deudas del club y no pagar a los acreedores. Sanz lo pasó mal, evidentemente, porque pasar del césped a los despachos no resultó fácil, pero en una época en la que el fútbol era –y sigue siendo- el opio del pueblo, el proceso concursal amparado por la justicia fue la panacea para sanear al Málaga – y a otros equipos- y correr un tupido velo sobre las ingentes cantidades de dinero que salieron de la Rosaleda en concepto de traspasos de futbolistas. ¿Recuerdan a los Rufete, De los Santos, Catanha, Movilla, Musampa, Darío Silva, Koke Contreras…? “¿Ande andarán esos maletines?” Nada nuevo bajo el sol. Por eso esta época que estamos viviendo se parece tanto a aquella, de ahí que un servidor lleve 3 años avisando en este medio de lo que podía suceder y al final ha sucedido.

En la entrevista del Chiringuito, Sanz reconoce cierta responsabilidad en lo que está pasando. Y este gesto le honra. Él sabía de sobra en manos de quien ponía el Málaga. Quizás no al principio, y actuó con buena intención; pero desde que empezó a gestarse la operación de venta del Málaga, Yasmin Al Sahoud, intermediaria en la compra-venta, ya avisaba de que el jeque no era de fiar. Sanz comprobó en sus carnes la tardanza en el cobro de los pagos. Pero vendió el Málaga por una cifra que superaba los 30 millones de euros, a lo que se suma, la buena operación sobre la deuda de los anteriores propietarios -42 kilos- que logró enjugar. El yerno perfecto.

Otro gesto que le honra a Fernando Sanz es cuando reconoce que se fue porque no podía ofrecer a esta ciudad lo que demandaba futbolísticamente. Que Sanz nos cae bien porque fue un buen futbolista y como presidente nos mantuvo en Primera, perfecto. Que nos produce cierta nostalgia su señorío y cercanía hacia la afición a la hora de llevar el club, también. Que supo confeccionar plantillas aceptables tirando de amiguetes y sin mucho dinero, lo aceptamos. Pero sobre la figura de Sanz hay que contarlo todo. Y muchas cosas se olvidan.