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Esta vez salió “cara” en el Carpena

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Muchas veces se ha jugado en el filo del alambre, con resultados ajustados y dejándolo todo casi para el final, pero esta vez salió cara y rompimos el empate con los “taronjas”

Unicaja y Valencia Basket han disputado un partido de poder a poder, y no porque lo digamos nosotros, se ha podido ver en todo el país a través de televisión. Una primera mitad extraordinaria, dos primeros cuartos para guardarlos y revivirlos cuantas veces queramos disfrutar del baloncesto.  29/29 y 21/20, son parciales casi de primera parte cualquiera de ellos y no de dos cuartos distintos. Ningún equipo quería bajar la intensidad de sus tiros, de sus ataques, pero eso si, lo cortés no quita lo valiente, la defensa de ambos conjuntos no eran todo lo ajustadas que  tanto Plaza como Duran lo quisieran. Pero el espectáculo estaba servido.

Con un Granger simplemente espectacular, con 16 puntos al descanso, el Unicaja atacaba una y otra vez la zona de los valencianos, pero es que los visitantes hacían lo mismo con la escuadra malacitana, solo Van Rossom se acercaba a la marca del Uruguayo, pero no llegaba a los dos dígitos (9 puntos). Un dato a tener en cuenta, al descanso las valoraciones de ambos conjuntos eran iguales, 53 puntos para cada conjunto, siendo el propio Granger con 14 puntos y Dubljevick por parte de los valencianos con 11 los jugadores mas valorados.

Con un 50-49 se llegaba a un descanso donde los asistentes al Martín Carpena disfrutaron de lo lindo, eso si, con la oreja pegada a los transistores por aquello de lo que pasaba en La Rosaleda, y degustándose de los goles de Juanmi y Amrabat que le dieron la victoria a los del Málaga, pero esa es otra historia que nos contará nuestro compañero Cristóbal Rodríguez.

Un dato a tener en cuenta, al descanso las valoraciones de ambos conjuntos eran iguales, 53 puntos para cada conjunto, siendo el propio Granger con 14 puntos y Dubljevick por parte de los valencianos con 11 los jugadores mas valorados.

 Tras un descanso mas que merecido en los vestuarios y, suponemos, que una buena bronca por parte de los entrenadores por aquello de la mala defensa de ambos conjuntos, los jugadores saltaron a la cancha para seguir dando espectáculo. Y mas de lo mismo ¿no quieres tazas? Pues tres… cuartos iguales.

Los golpes entre ambos conjuntos eran idénticos a los del primer tiempo, uno anotaba, el otro no le iba a la zaga. Uno fallaba, el otro aprovechaba, pero se la devolvía al poco tiempo. Y así hasta un final exactamente igual que los dos anteriores  (21-21)

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Pero en este cuarto apareció Van Rossom y se fue a los 18 puntos mientras Granger bajó un poco el acelerador y solo anoto 8 mas, eso si, seguía siendo el máximo anotador del partido con 22 puntos. Pero el tino de los valencianos y los rebotes hicieron que la ventaja del ranking general lo ganasen los levantinos (75 contra los 68 del Unicaja)

Un 71-70 dejaban las espadas en todo lo alto para cualquiera de ambos conjuntos ¿Les suena?, pues la tónica para el último cuarto era la misma que a de partidos anteriores, y el público se estaba dando cuenta de ello, y sabían que era una moneda al aire, ya sabemos lo que ha venido pasando en partidos anteriores, y casi siempre cuando los malagueños iban emparejados o muy pocos puntos de diferencia, se les encogía el brazo o, en contra, los visitantes olían la sangre y usaban sus “gadgeto-brazos”.

Y comenzó el último cuarto con un poco mas de respeto entre ambos conjuntos, ninguno quería que el contrario llevase la manija del partido, nadie quería hacer concesiones y eso podría ser un factor determinante en el resultado final. Cada balón que se perdía era un aliento al contrario. Los malagueños parecían que podían irse (entre 3 y 7 puntos de ventaja), pero los valencianos con un Van Rossom genial desde los 6,75, no dejaban que la goma se estirase tanto a favor de los locales, que al final se rompiese en su contra, por ello pusieron un poco mas de agresividad. Y llegó la hora del trío arbitral, unas técnicas pro aquí, unas faltas sin pitar por allá, incluso un Harangody que se llevo la bola, no solo pisando la línea exterior de la cancha, sino fuera absolutamente de ella, se llevó la bola sin pitar nada (igual aquella petición que vienen haciendo los jugadores de ensanchar el campo, porque el arco de tres puntos está demasiado cercano el exterior, se ha puesto en marcha, y nosotros sin saberlo, oiga).

Pero un pequeño arreón de los de verde daban un poco de calma en el pabellón, llegaron a irse de 5, pero nada mas lejos de la realidad. Los de naranja seguían haciendo daño en el ataque unicajista, y un apretado 87-85 y con tiros libres para Germán Gabriel, daban un poco de respiro a falta de 14 segundos para el final del choque. Y ¡hale-hop! Un jugador seguro y veterano en los tiempos finales de un partido, se le encogió la muñeca y falló los dos tiros libres que tenía a su disposición, y nuevamente -¿recuerdan aquello de Unicaja-Cardiólogos?- el alma y los corazones en un puño cuando el granadino Pablo Aguilar a falta de 1 segundo y medio se elevó desde la línea de tres… el balón iba bien encaminado… miedo y sudores… y ¡al aro! El rechace lo recogió Carlos Suarez al que le hicieron falta, se fue a la línea de tiros libres, con uno que entrase y un poco de mala suerte, aun les quedaban a los taronjas un triple para irnos a la prorroga, pero Carlos es un chaval seguro y anotó los dos (89-85). Y colorín, colorado, la cara salió en la moneda arrojada al aire del Martín Carpena. Seguimos co-lideres con el R. Madrid a la espera del choque entre ambos conjuntos que se presume el partido que dará el liderazgo de la temporada regular y el factor cancha a quien gane ese partido. Pero para ese momento (30 de abril en Madrid) aún queda mucho y varios choques fundamentales para ambos conjuntos.







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