El escaparate del Málaga CF

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Con la llegada de la primavera, el Málaga CF se convierte en un escaparate de hipotéticos traspasos. Siempre ha sido así. Los medios de comunicación de la ciudad se prestan a ello. Salta la noticia en algún medio deportivo especializado y el resto de la prensa se hace eco. Estas noticias, la mayoría de las veces, responden al interés de los intermediarios de los futbolistas por situar a sus representados en el mercado. Este hecho suele ocurrir en todos los equipos, pero para aquellos clubes que históricamente han sido vendedores, resulta más sangrante para sus sufridas aficiones. El mayor logro para una directiva especuladora es conseguir que sus aficionados asuman cada año que han de sufrir el expolio de sus mejores jugadores. Porque hay dos tipos de directivas,  las especuladoras y las que no lo son. Las primeras están de paso, sienten poco apego al club –aunque el roce haga el cariño- y lo único que buscan es obtener pingües beneficios; y por otro están aquellas que, arraigadas en la ciudad, sienten  los colores e intentan por todos los medios hacer crecer deportivamente a sus equipos, apoyándose tanto en la cantera como en una buena política de fichajes y traspasos –Villarreal y Sevilla serían buenos ejemplos-. Pues bien, de este perfil de directivas, nunca se ha sabido en Málaga. Mientras otras ciudades han tenido la suerte de contar alguna vez en su historia con algún propietario que les haya conducido a logros deportivos, en Málaga jamás. Han tenido que venir de fuera para hacernos disfrutar de buen fútbol. Sucedió en la etapa de Antonio Asensio al frente del Málaga y ha sucedido en la actual con el jeque Al Thani. En la primera jugamos UEFA y en la segunda Champions, pero como en la primera etapa el fin era especulativo, el epílogo fue muy triste: descenso de categoría y enorme deuda. Más o menos como podría ocurrir ahora, porque si exceptuamos la presente temporada donde se ha intentado una política distinta sin resultados, en las últimas tres se ha impuesto la mera especulación en forma de traspasos de futbolistas. ¿De qué nos habrá servido jugar Champions si el final podría ser el mismo?

Digo lo anterior porque días pasados el malaguismo presumía de que el SevillaFC no había conseguido alcanzar los cuartos de final de la Champions, mientras el Málaga sí, sin percatarnos de que ellos acumulan cinco Copas del Rey, cinco UEFAS y un campeonato de Liga. Así crece la masa social de un club, no con 13 descensos y ascensos de categoría. Lo digo también por aquellos que tienen a culpar a las aficiones de la mediocridad de un club, cuando a los clubes los hacen grandes sus directivas, no sus aficiones. Tener una gran masa social es consecuencia de encadenar una serie de años de éxitos deportivos, y eso sólo lo proporcionan las grandes directivas.  Cuando el fin último consiste en ganar dinero a toda costa dejando en un segundo plano el crecimiento deportivo, las cosas suelen acabar mal. Así sucedió en el CD. Málaga y en el reciente Málaga CF.



El mes pasado el ValenciaCF quería a Camacho y este mes quiere a Pablo Fornals. En tierras levantinas saben que pescar en Málaga es relativamente fácil, porque siempre hay una directiva dispuesta a vender por un módico precio. Y cuando los futbolistas perciben que en un club se antepone la pura especulación al crecimiento deportivo, no necesitan ni siquiera ofertas, ellos mismos se ponen en el mercado, porque amén de que desean mejorar sus emolumentos, saben que en otros equipos tienen la posibilidad de crecer deportivamente.

Llegado el momento, todos los clubes venden, pero no todos lo hacen de la misma forma –exigiendo la totalidad de la cláusula y no negociando a la baja-, ni en la misma proporción –no es lo mismo traspasar a un futbolista que a cuatro, como sucedió hace dos años-, ni administran de igual modo el dinero ingresado por los traspasos –dedicar parte del mismo a inversión y a eliminar deuda, o más bien echarle un candado en forma de beneficios que a nadie beneficia excepto al especulador-. Nada de lo anteriormente citado ha hecho bien el Málaga en su historia. Ni ha vendido bien –siempre ha malvendido-, ha traspasado  a futbolistas de tres en tres, y encima, del dinero ingresado nunca se supo. Es la consecuencia lógica de no haber disfrutado nunca de una directiva con el peso económico económico suficiente como para hacer crecer a este equipo y a esta afición.

 



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