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Entrevista a Jaime Ordóñez, actor y director de cine malagueño

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Continúa con el rodaje de la película que será su ópera prima: El berrido de los silencios, en la que recreará en tono de humor surrealista, escenas de películas famosas.

Jaime Ordoñez inicia su nueva etapa como director con ‘El berrido de los silencios, después de haber intervenido como actor en numerosas series de ficción como ‘Aquí no hay quien viva, (que le aportó la popularidad entre el gran público), y sus colaboraciones desde hace más de doce años, con el humorista José Mota, tanto en sus programas como en los especiales de Fin de Año. Concretamente una de estas interpretaciones, su imitación de John Travolta en PulpFiction, fue apreciada por el director Alex de la Iglesia hasta el punto de ofrecerle sendos papeles en sus tres últimas películas: Taxista secuestrado en ‘Las brujas de Zugarramurdi(2013), fan desquiciado en ‘Mi gran noche’(2015) y mendigo en El Bar (2017).

Ya había intervenido en Reinas (2005), Torrente 3 (2006), ‘IsiDisi, alto voltaje’ (2007) y Niñ@s (2008).  Esta trayectoria profesional tuvo su reconocimiento cuando recibió  el Premio Canopus de Oro (antes llamado Premio Talento, el suyo es el primero con ésta denominación) que otorga el Festival Internacional de Cine de Fuengirola, en su sexta edición, que se ha celebrado hace apenas un par de meses.También por El Bar, película que inauguró este mismo año el 20 Festival de Málaga Cine en español, recibió la Biznaga de Plata al mejor actor en la sección Málaga Cinema.

Jaime Ordóñez. Premio Canopus de Oro del Festival Internacional de Cine de Fuengirola
Jaime Ordóñez. Biznaga de Plata Festival de Málaga Cine en español. Mejor actor sección Málaga Cinema.

Ahora le toca ponerse detrás de las cámaras, escribir los guiones y dirigir a todo un plantel de actores que rodarán las distintas secuencias de la película exclusivamente en localizaciones de la provincia de Málaga, convirtiéndola en un inmenso plató en el que pretende al mismo tiempo, homenajear a su tierra. ‘Esta película ya no es mía, es de Málaga’, me comentaba durante la entrevista.

El film será una comedia surrealista en la línea de ‘Aterriza como puedas, ‘HotsShots y otras de éste género en la que recreará escenas de famosas películas del cine americano, siguiendo una línea argumental una trama sobre una investigación policial con unos personajes muy peculiares.  En este proyecto, que está financiando con ayudas de empresas que le facilitan lo necesario para su rodaje, lleva implicado intensamente ya varios años.

Jaime Ordóñez en el rodaje de El Berrido de los silencios

De todo esto hemos querido saber más y por eso hicimos esta entrevista.

Nos recibe en su propia casa y en un par de horas de conversación hemos aprendido muchas cosas sobre él. Es extremadamente amable y atento, habla de su película con la ilusión de un niño que estrena juguete y me llamó especialmente la atención de que estoy delante de un hombre profundamente agradecido a todas las personas y empresas que le ha ayudado a lo largo de su carrera a que un día ‘El berrido de los silencios’ se proyecte en la gran pantalla, e incluso manifiesta su deseo expreso de que las nombremos en este artículo.  Así lo haremos…

BM.- ¿Empezamos por hablar de tu película?

JO.- Más que una película es un proyecto vital, literalmente de toda una vida. Desde que era niño, además de tener la necesidad de actuar, en cuanto tuve uso de razón, pronto descubrí la vocación de contar mis propias historias y empecé a grabar cosas detrás de la cámara, unos pequeños guiones que yo mismo escribía.

En esa época, no disfrutábamos de la tecnología que hoy tenemos en nuestra vida cotidiana, así que me iba al único establecimiento que disponía de material audiovisual y alquilaba una cámara, buscaba un operador y empezaba a grabar cosas….

BM.- Por lo que me cuentas entonces, tu vocación de director de actores es muy temprana….

JO.- Mi vocación de contar mi propio punto de vista de las cosas. Siempre ha sido comedia lo que he hecho porque me encanta.  Yo no me considero un actor cómico, sino un actor dramático que hace comedia y de hecho mis personajes con José Mota siempre son el contrapunto serio al humor que el derrocha y en ‘Aquí no hay quien viva’ mi personaje era lo más serio del mundo. Si el guión es divertido y las situaciones también, la comedia es un asunto muy serio.

Jaime Ordóñez en labores de dirección

BM.- ¿Y cómo te sientes encarnando siempre el papel del personaje más serio?

JO.- Me siento muy bien porque lo hago desde la verdad, siempre he defendido que tiene que ser así, de hecho cuando Alex de la Iglesia me llamó, sin casting previo, para que hiciera el papel de taxista en ‘Las brujas de Zugarramurdi’ porque me había visto en el Especial Fin de Año, me dijo: ‘Quiero que hagas exactamente lo mismo: humor desde la más absoluta seriedad’  La comedia debe serlo para el espectador, pero debe ser un drama para el personaje. La gente se ríe de las desgracias ajenas, pero sólo si se las cree.

BM.- Hablando de Alex de la Iglesia, ¿Qué manía tiene este hombre de encerrar siempre a todos tus personajes no?

JO.- Pues sí que es verdad, me secuestra en un taxi  en ‘Las Brujas…’ y luego me encierra en un plató en ‘Mi gran noche’ y seguidamente en un bar…. –Sonríe–  Pero no solo a mí, encierra a un montón de personajes porque él entiende que explorando las personalidades humanas, cuando ‘enjaulas’ a esas personas y las sometes a una situación límite, afloran los sentimientos y los instintos más ocultos, incluso los más mezquinos. No obstante, igual que lo hace José Mota, Alex me permite aportar mis propias cosas, como aquella de la escena de ‘Las Brujas…’ en las que mi personaje, taxista secuestrado, le pide permiso a sus captores para llamar a su mujer porque no va poder ir a cenar y termina diciendo ante la negativa, que se iba a enfadar si no la llamaba. Es la escala de valores de un hombre que está privado de su libertad en una situación muy comprometida y en lugar de temer por su vida, lo que verdaderamente le preocupa es la reacción de su mujer si se retrasa o no acude a la cena.

Jaime Ordóñez en una escena de ‘Mi gran noche’

BM.- El papel del mendigo en ‘El Bar’ es tremendo…

JO.- Sí, ese ha sido el gran regalo de Alex, un personaje límite en el que he podido sacar mucho de mí, pero que me ha obligado a una tremenda preparación, incluso física…

BM.- Esto me llamó la atención, veo a un mendigo con una excelente formación física, con una constitución muy musculosa… ¿haces mucho ejercicio, te cuidas físicamente?

JO.- Bueno, yo siempre he hecho deporte y dicen que el músculo tiene memoria, pero desde que empecé con ‘El berrido…’ todo mi tiempo está dedicado a la programación y producción de la película, con lo que mi actividad deportiva se había limitado bastante, por falta de tiempo para entrenar.  Cuando Alex me dio el papel, sólo tuve dos meses para perder 14 kilos y recuperar mi forma física, así que tuve que entrenar de lunes a domingo, tres horas diarias. Tuve que comprimir el entrenamiento ante la falta de tiempo. Era Navidad y sólo pude venir a Málaga, a casa, en Nochebuena, el resto de las fechas señaladas como Año Nuevo o Reyes yo estaba entrenando en Madrid porque era un auténtico reto contra reloj.

BM.- Otro detalle que me sorprendió fue la voz del personaje, tan grave, tan impostada, con un registro tan quebrado….

JO.- Cuando Alex me da el personaje, él tenía muy claro cómo debería ser y esto ayuda bastante a que los resultados sean los que pretende el director. No te da mil pautas, pero te trasmite las precisas para que des vida al personaje, al fin y al cabo, está contratando a un actor profesional y en tus manos lo deja porque tiene otras mil preocupaciones y asuntos que cerrar. Es una enorme responsabilidad. Él me envió fotos de mendigos para crear una imagen e incluso una nota de voz porque quería un registro “aguardientoso” y una caracterización que exigía de una prótesis dental, con unos dientes muy grandes y temerosos, las venas visibles por el efecto del alcohol, el pelo y la barba descuidados e incluso unos anillos internos que tuve que colocarme para agrandar las fosas nasales y ofrecer un aspecto más salvaje, por definirlo de alguna manera.  Ese registro de voz pretende reflejar el efecto del frío, la calle, el alcohol, el descuido, en definitiva. Le hice una propuesta y la aceptó y entonces, llegó un momento en el que convertí en mía esa voz y la utilizaba ya con naturalidad en todas las escenas de la película. Cuando te maquillan, te envejecen, te colocan las ropas de mendigo y te metes en el personaje, la voz ya sale sola.

Jaime Ordóñez, Mendigo Israel en ‘El Bar’

BM.- Como llevabas eso de la prótesis dental, supongo que sería muy molesta…

JO.- En realidad tenía dos, una rígida y otra flexible, de silicona. La rígida la usaba para escenas con más acción porque no se caía, aunque con la de silicona podía vocalizar mejor, pero con ésta no podía morder una porra por ejemplo, porque se desprendía.

BM.- La escena de las alcantarillas debió resultarte especialmente dura….

JO.- Sí, porque además llevaba una cámara incorporada en la cintura que pesa muchísimo y estaba totalmente solo en el rodaje porque los planos de 360° en un espacio tan reducido no permitían la presencia del equipo de rodaje.  Apenas se me ve la mano izquierda porque tenía que sujetar el soporte de la cámara ya que al no llevar camiseta, la cámara estaba colocada con un centro de gravedad muy bajo y tendía a vencerme hacia adelante.  Aún así, Alex me dijo: ‘Di el texto e improvisa lo que quieras’ así que allí tuve que rodar secuencias en las que incluso corría con el agua de las cloacas hasta la cintura, cargando con esa pesadísima cámara, teniendo que echar el cuerpo permanentemente hacia atrás para que la cámara no entrara en el agua y completamente solo, durante 20 minutos.

BM.- En definitiva, humanizar al personaje y conferirle personalidad, es trabajo del actor…

JO.- Claro. El director marca unas pautas y unos límites pero es tu trabajo como actor darle vida a cada personaje. Te dan el recipiente y tú tienes que rellenarlo con vivencias y con humanidad. Hay que rebuscar una personalidad para cada uno de ellos y meterse en su piel.  Nadie nace siendo un fan psicópata  obsesivo de Alphonso (Raphael) ni nace mendigo, alcohólico y tirado en la calle, sino que llegas hasta esta situación por diversos motivos, carencias, etc. Es mi trabajo hacer que un personaje por muy raro que pueda ser, llegue a crear una empatía con el espectador, incluso que pueda llegar a ser entrañable y que el público termine comprendiéndolo y poniéndose de su parte, al menos hasta que llegue el desenlace de la trama.

Llego a inventar para mí mismo, incluso el pasado de los personajes para poder darles vida adecuadamente: con Israel, el mendigo de ‘El Bar’ por ejemplo, le creé un pasado como comercial de vida acomodada, que se cuidaba físicamente y que cayó en desgracia por diversos motivos. Esa es la manera de que ese personaje seas tú, cuando te lo crees y el público te cree cuando lo interpretas. Cuando consigues esto, puedes incluso hacer propuestas al director para enriquecer tu papel.  Recuerdo que el ‘El Bar cuando se produce el primer disparo, todo el mundo acude a la puerta a ver lo que ocurre fuera y le propuse a Alex que Israel aprovechara la ocasión para volver solo a la barra y ponerse un trago. Es la actitud que tendría un alcohólico y me salió de dentro porque si yo hubiera sido así, es lo que hubiera hecho. Esto solo lo consigues cuando hay una comunión entre actor y personaje y empiezas a pensar como él.

Jaime Ordoñez en el rodaje de una escena de ‘El Bar’

BM.- Vamos a retroceder un poco en el tiempo… ¿Qué recuerdas de tus inicios, cuando te marchaste a Madrid a probar suerte?

JO.- Lo que más recuerdo es que en esa época de soledad, para mí recibir un abrazo era un bálsamo totalmente reconfortante, un lujo en aquellos momentos. Era como una necesidad porque me fui directamente de casa de mis padres a Madrid, no hubo un paso previo, ese de irte a vivir solo en la misma ciudad, en tu ciudad.

BM.- De esto hace más de dieciséis años ya…

JO.- Sí… Ahora se ha cumplido el 20 aniversario de mi promoción de Arte Dramático, son cuatro años de carrera, así que 16 de mi marcha a Madrid. Los primeros años fueron muy duros. Me daba vergüenza volver a Málaga porque sí que había días que no sabía si tendría para comer y dormía de sofá en sofá, pero me mantuve allí contra viento y marea.

BM.- Y… ¿Qué hacías allí, te presentabas a castings, mandabas curriculums, cómo era tu día a día?

Vuelve a sonreir como rememorando la nostalgia de aquellos recuerdos-

JO.- Pues lo que hacíamos todos, supongo; te presentas a castings… Es que en aquella época cuando me fui a Madrid no tenía nada. Por esa vocación que te he explicado antes de contar mis historias, me hice mi propio videobook con algún material previamente grabado en teatro, alquilé una cámara y busqué un operador y siete u ocho textos de cine y grabé mis propios monólogos. Los grabé en VHS, claro… era el sistema que había.  Los envié a directores de castings junto con mi escaso por entonces curriculum.

BM.- ¿Y cuanto tardaste en encontrar tu primer trabajo estable?, por llamarlo de alguna manera, claro…  ese que te permitiría seguir viviendo en Madrid.

JO.- Esta profesión está reñida con la palabra estabilidad. Vives permanentemente en la cuerda floja y tienes que asumir que vivirás el resto de tu vida en la incertidumbre.

BM.-¿Y aun así, nunca desfalleciste, nunca pensaste en volverte a Málaga?

-En este momento, su gesto se torna serio, denota que está firmemente convencido de lo que me va a responder-

JO.- No, te explico por qué. Yo tarde en tomar la decisión de ser actor porque al principio me daba pánico esa incertidumbre, esa inseguridad, esa travesía del desierto donde habría momentos en los que estaría totalmente solo como así fue. Nadie quiere pasar por esa situación voluntariamente y decidí estudiar derecho, pero noté el gran vacío que me producía dejar a un lado mi verdadera vocación: La interpretación y el hecho de poder contar mis historias en una película, aun detrás de la cámara como estoy haciendo ahora.  No puedes luchar contra esto.  No puedes poner en peligro tu sueño buscando la estabilidad.

Un director de casting americano decía a los actores: ‘Si ustedes tienen alguna posibilidad de ser medianamente felices dedicándose a otra cosa… háganlo”. Esta es una profesión para enfermos sin remedio –lo dice en tono de sorna– y yo no tenía ni la más mínima posibilidad de ser feliz sin dedicarme a esto… No tuve elección. Estaba convencido de que algún día cambiarían las tornas. El apoyo de mis padres fue fundamental para tomar la decisión de irme a Madrid.

Jaime Ordóñez. Rodaje El Berrido de los silencios

BM.- ¿Cuando nace verdaderamente el proyecto de ‘El berrido de los silencios’?

JO.- Bueno, esto tengo que explicarlo porque parece que hace diez años que llevo haciendo la película y realmente no es así.  Sí que es verdad que hace diez años se me ocurrió hacer una película de parodias de películas. Cuando se me ocurrió esa idea, nadie había hecho nada igual. Empecé a grabar secuencias con los medios que tenía entonces, un mini DV, en formato 3:4 HD y era una parodia de ‘El silencio de los corderos’ y ahí fue cuando se me ocurrió el nombre de ‘El Berrido…’ Esto empezó simplemente para dar rienda suelta a mi necesidad de escribir y dirigir sin la pretensión de que algún día esto se proyectara en un cine. Yo era el productor, localizaba los escenarios, los actores, maquillaba, buscaba el atrezzo, e incluso preparaba los sandwichs que nos comeríamos durante el rodaje, un caso claro de ‘Juanpalomismo’ como nos gusta decir en Málaga. Nada de lo que hice e incluso posteriormente con una Sony Handycam e incluso con una cámara Canon Full HD años después, por la calidad, la precariedad y el formato sirvió para usar en este proyecto nuevo donde los medios audiovisuales son de última generación y cada detalle está sobradamente cuidado.

Ahora tengo un equipo técnico de hasta 50 personas (departamento de fotografía, departamento de arte, de sonido, etc…) que, junto al equipo artístico (los actores y la figuración), llega en ocasiones a los 150. En general, es una estructura que nada tiene que ver con las circunstancias en las que se grabaron aquellas primeras secuencias o escenas tan queridas para mí, pero que técnicamente no se sostienen, no aguantan la comparación de lo que estamos haciendo ahora. Todas estas grabaciones fueron un escalón importante en mi formación como director y productor ejecutivo, pero lamentablemente han ido a un hipotético “baúl de los recuerdos” porque la película realmente comenzó a grabarse hace más de un año y con otro despliegue de medios, de modo que todo el material es nuevo.

BM.- Seguramente te habrán preguntado antes sobre ésto, pero por lo que me has contado hasta ahora, te sientes más cómodo como director que como actor, ¿no?

-Está claro que no esperaba esta pregunta, suelta una carcajada, duda, parece que hubiera perdido el aplomo, pero enseguida se recompone y con una sonrisa final, me contesta esto:

JO.- No, no me lo han preguntado, no. No me han preguntado si me siento más cómodo. Alguna vez han planteado ¿Actor o director? Y yo he contestado que todo lo que tenga que ver con el cine, pero nadie antes había afinado la pregunta así. Voy a intentar contestar a esto. Yo amo la interpretación y esto te ofrece la posibilidad de ser ‘inmortal’, de que cuando pasen los años e incluso yo ya no esté alguien pueda ver mis interpretaciones en el cine igual que ahora vemos las de tantas actrices y actores que ya no están con nosotros a los que agradecemos su magníficos trabajos. Podría citarte cientos de ejemplos. Esto es una gran responsabilidad para cualquier actor.  Hay veces que llego al estudio a las siete de la mañana y mi escena termina rodándose a las siete de la tarde, cuando ya estoy cansado, desde luego no en mi mejor momento, pero tengo que sacar lo mejor de mí, como si acabara de llegar. Tengo que hacerlo así, por honestidad con el director que me ha elegido, por honestidad conmigo mismo y con el espectador. No hay otra fórmula.

Jaime Ordóñez. El berrido de los silencios. Rodaje

Cuando trabajo como actor, hago un personaje que ha creado otra persona y que va a dirigir otra persona, sobre un guión que ha escrito otra persona, aunque a veces coincidan, y lo disfruto y mucho, pero no puedo ocultar que siempre llevo conmigo a ese niño que fui que quería hacer cosas como director y que en la medida de lo posible, las hizo.  De hecho mi proyecto personal, ‘El berrido’, es lo que más me entusiasma y a lo que dedico todo mi tiempo.

Lo que más me gusta es escribir guiones, el resto es un problema –acompaña esta frase con un gesto en el que abre ambos brazos formando un círculo- pero escribirlos es la parte más bonita, aquella en la que das rienda suelta a toda tu creatividad y en la que eres el dueño y señor. Esta película es como si fuera un hijo, al que dedicas todo el tiempo permanentemente.

BM.- Entiendo que la dirección por tanto, da más alas a esa creatividad que llevas innata, que las posibilidades que puedes encontrar como actor, con las limitaciones que pudieras tener, según hemos comentado, aunque tu director sea permisivo, participativo…

JO.- Obviamente. –Ahora no duda ni un segundo, la respuesta es inmediata–  Cuando trabajo con José Mota, por ejemplo, le hago muchas propuestas puesto que él es muy generoso con la aportación de los actores. Sin duda, poder aprender y crecer como actor -y como persona- junto a un grande como Mota ha sido -y es- un privilegio.

BM.- ¿Cómo te las arreglas para sacar adelante una película con un presupuesto de ocho millones de euros, sin financiación, sin subvenciones públicas y sin un apoyo económico previo?

JO.- Afortunadamente yo no soy sólo un director que quiere hacer una película.  Soy un actor que quiere dirigirla. Ya me han visto en ‘Aquí no hay quien viva’, en ‘La hora de José Mota’ y las producciones cinematográficas en las que he participado, en especial las tres últimas películas de Alex de la Iglesia. Ya he tenido cobertura mediática y soy al menos conocido por estos trabajos. Es el actor el que ayuda al director a hacer esta película. Afortunadamente esto me ha abierto muchas puertas.

BM.- Tu familia y tus amigos… ¿Qué piensan sobre tu proyecto? Si me permites la pregunta…

JO.- Claro, hombre. Un gran soporte para esta película es mi hermano Javier, desde siempre. Ha hecho una apuesta clara por ella porque formará parte de nuestro legado, de hecho, en ella participarán miembros de mi familia, en la que honestamente, hay mucho talento para la interpretación. Mi hermano es tan cinéfilo como yo y siempre entendió que esta cinta es un homenaje al cine, a nuestra familia, y a Málaga (de hecho todas las localizaciones están ubicadas en la provincia). La idea de ‘inmortalizar’ como te dije antes a buena parte de mi familia, es muy atractiva para nosotros. Hay escenas rodadas con mi madre, mi sobrino e incluso con él mismo, que es uno de mis principales apoyos tanto a nivel económico como moral.

El resto, lo hemos sacado adelante gracias a más de cien empresas que nos están apoyando. La escaleta tiene cincuenta escenas y este año hemos grabado ya seis de ellas, pero porque cada una tiene una localización distinta y mover a todo el equipo, el material y atender a la disponibilidad de los escenarios naturales nos obliga a ralentizar el proceso. Si hubiera decidido hacer una película en un par de localizaciones o en plató, seguro que estaría terminada hace tiempo, la hubiera rodado en 20 días, pero no es la película que yo quería hacer y quiero ser fiel a mi planteamiento inicial. Yo no me planteé: tengo una cierta cantidad de dinero… ¿qué película puedo hacer? Más bien al contrario: valoré mi proyecto y me propuse encontrar la financiación para terminarla. Ya te puedo garantizar que este no es un proyecto con fines lucrativos, en el que he empleado muchísimo tiempo y mucho dinero y que tengo claro que no recuperaremos ni siquiera la inversión que hemos sacado de la hucha porque no tendrá un rendimiento económico. Es culminar una ilusión simplemente por romanticismo. Esto hoy en día, comprendo que es difícil de entender.

Aún nos queda mucho por hacer: Lo primero, terminar de rodarla y después tocará la edición, sonorización, efectos de postproducción, banda sonora… Y hay ciertas prestaciones técnicas que son difíciles de conseguir como colaboración gratuita, así que tendremos que reinventarnos de nuevo y buscar recursos donde no los hay.

Es normal que haya alguien que cercano, de mi entorno, que no entienda muy bien cómo dedico tantas horas a un proyecto que no tiene ningún viso de reportarme aunque sea un mínimo beneficio económico y los comprendo perfectamente porque lo habitual es que alguien haga esto por dinero, pero igualmente me dan su cariño y esto me ayuda a seguir adelante y seguirme apoyado.

BM.- Creo que es el momento de brindarte ese momento de agradecimientos que me pedías…

-Creo que sin duda lo estaba esperando, que no dejaría que esta entrevista acabara sin poder manifestarlos. Esto dice mucho de una gran persona…-

JO.- Alguien dijo una vez que el único exceso recomendable en el mundo, es el exceso de gratitud. Tengo que agradecer mucho a muchas personas que me ayudaron y me ayudan hoy.  Sin duda, a los hermanos Alberto y Laura Caballero, que me llamaran para tantas intervenciones en ‘Aquí no hay quien viva y a los que arriesgando mucho, les propuse el papel del personaje que interpreté y que rápidamente se hizo viral. A José Mota, que ha sido la persona que me ha sostenido durante tantos años, con el que he aprendido muchísimo, y que siempre ha confiado en mi. Su programa fue el escaparate que me sirvió para que me viera Alex de la Iglesia: Él me abrió -a lo grande- las puertas del cine. Alex se ha convertido en una persona fundamental en mi carrera profesional. Y, por último, pero NO los últimos… A mis padres. Lo que soy y lo que he conseguido se lo debo, sobre todo y ante todo, a ellos.

No quiero acabar este capítulo de agradecimientos sin referirme, evidentemente a todas las personas que colaboran en el rodaje de mi película de manera altruista porque sin ellos, este ilusionante proyecto no saldría adelante y a esas más de cien empresas que lo apoyan en especies y materiales o servicios y sin cuya ayuda también sería imposible. Te doy una lista y la publicas aquí, ¿vale?

Jaime Ordóñez. en la premiere de la película ‘El bar’ en el Festival de Cine de Berlín.

BM.- Pero tú tienes un planning, unas fechas para los rodajes, supongo….

JO.- No. Cada escena rodada es como si de una película se tratara. Cuando la película esté terminada es como si hubiera hecho cincuenta ‘peliculitas’. El desgaste y el cansancio son comparables al de rodar todo un largometraje. Tengo que esperar la disponibilidad de cada localización y a partir de ahí, organizar el resto… Por lo tanto, estoy muy condicionado por esto, porque no siempre coincide que también puedan acudir los técnicos, actores y los directores de fotografía, iluminación, etc; que necesito en las fechas en las que dispongo de los escenarios. Cada escena grabada es todo un triunfo.

Con esas ganas, con ese espíritu envidiable y con ese carisma que le hace sentirse capaz de hacer realidad un sueño que un día tuvo el niño que vive en él, damos por terminada la entrevista, aunque por las vivencias que me ha contado y las anécdotas que ha vivido, podría escribir un libro, aunque ahora forman parte de una conversación privada que un gran actor y una persona entrañable ha tenido a bien mantener conmigo. También me ha contado una gran sorpresa que todos nos llevaremos al ver su película y que como secreto que me ha sido confiado no voy a revelar, pero sí me permitiré el atrevimiento de recomendaros que permanezcáis atentos a su estreno.

Ahora llega la hora de expresar mi gratitud: ¡¡Gracias Jaime Ordóñez!!

Os dejo varios enlaces a su web y a RRSS para que podáis ampliar la información que os he ofrecido y si alguna persona o empresa dedice que sería bueno colaborar con éste proyecto cinematográfico tan malagueño… que no sea por falta de datos por nuestra parte.

Twitter: @ordoezjaime  @berridopelicula

Web: jaimeordoñez.com

Email: jaimebenhur@yahoo.es

Facebook: @jaime.ordonez.188

Youtube: @zonadeactor

Instagram: @jaimeordonezactor 

Estas son algunas de la empresas colaboradoras con el proyecto de Jaime Ordóñez y que publicamos, repito, por expresa petición del protagonista de esta entrevista:

  1.    La Canasta
  2.    Automóviles Torres
  3.    Cumaca Motor / Torino Motor
  4.    Marbenjo Rent a car
  5.    Automóviles Daga
  6.    Copicentro
  7.    Terramar Transfer
  8.    Pinturas Andalucía
  9.    Aluzine / Southern Sun
  10.  EPC Málaga
  11. Restaurante Los Mellizos
  12. Grupo Tiasa – Trasteros y Almacenes
  13. AMG Alquiler y venta de Maquinaria
  14. Fullmetal Airsoft
  15. Auto Transfer del Sol
  16. Distribuciones Hijos de Rivera
  17. Europa Prefabri
  18. Armería Aguirre
  19. Planeta Electrónico
  20. Fundación Museo Histórico Militar De Granada
  21. Calzados Gody
  22. Automecánicas Alternativas
  23. Cafés Carambuco
  24. Seguridad Archi
  25. Grupo Danone Lanjarón
  26. Comercial Ramos
  27. Carlos Bueno (Fotógrafo)
  28. Uppercam Digital Cinema
  29. Joel de la Croix
  30. Visuales 2000
  31. Objetivo 50
  32. School Training
  33. Alquilavisual
  34. Coca Cola EuropeanPartners
  35. Rótulos Jesús Carrasco
  36. Servilimpsa
  37. Obrador Tejeros
  38. Casa Kiki
  39. Kalua Helados
  40. Cash Sierra Nevada
  41. Suministros Sanro
  42. Deco-Cuadros Rivero
  43. Retif
  44. Abelon Producciones
  45. Pizzería Carlos
  46. Limpiezas y Desatoros Pepe Núñez S.L
  47. Luis Carrasquilla
  48. Mercado La Galería
  49. Musiluz Tienda Sonido, Producción Y Dj
  50. Perymuz
  51. Carpas Hacho, S.L.
  52. Restaurante Casa Paco (Coín)
  53. Restaurante El Pimpi
  54. Lepanto
  55. Tejidos El Kilo – Kilocentro
  56. Telefurgo
  57. Pelucas Paco´s
  58. Base Dj
  59. Jabatos Airsoft
  60. Viveros Guzmán

Si quiere incorporarse a la historia del cine español, súmese a la lista…

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