Empate a VAR en Fuenlabrada (0-0)

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El Málaga CF ha vuelto a la senda de los empates ante el Fuenlabrada, ilustre pueblo de la comunidad autónoma de Madrid. Empatar es mejor que perder, por supuesto; pero a tenor de algunas crónicas tras el partido ante la Ponferradina, parecía que nuestro querido club se había convertido en el Barcelona de Messi o el Madrid de Ronaldo. Gracias a Pellicer.

Algunos entrenadores, cuando tienen un éxito, se vienen arriba, y creen llegado el momento de descubrir la pólvora, pero la mojada, porque la seca hace tiempo que está descubierta. Dos futbolistas que hicieron un buen partido ante la Ponferradina se han quedado fuera del once inicial: Renato Santos y Dani Pacheco. Y miren por dónde, hoy las cosas no han salido de igual manera. ¿Si hubieran jugado de inicio el Málaga habría conseguido la victoria? Nunca lo sabremos. Posiblemente no, porque la calidad de esta plantilla la conocemos de sobra, desde que empezó la liga. Pero si un once inicial da buen resultado, ¿por qué cambiar?



El VAR se ha convertido en la panacea del fútbol. Depende. Se utiliza cuando interesa, y nunca acabará con la polémica. Porque el error humano siempre estará presente, con VAR o sin él. Fuenlabrada y Málaga han empatado a VAR, que es lo mismo que decir que podían empatado a un gol. Pero otras veces no sucede, y demostrado está que hay equipos que salen más perjudicados que otros con la aplicación del VAR.

El partido de hoy ha sido importante. Al menos el Málaga suma una jornada más sin perder. Demasiado para una plantilla incompleta sin posibilidad alguna de reforzarse convenientemente. Mientras el Deportivo de la Coruña ha cambiado de entrenador, de Consejo de Administración y ha recibido inyección económica y nuevos jugadores, sobre el Málaga se ciernen los peores presagios. Se habla de que Antoñín está en proceso de acabar en el Getafe, por una cantidad que rondaría los 3 millones de euros –aunque cedido hasta final de temporada-, y que Luis Muñoz y Keidi Baré podría tener las horas contadas en este club. Mientras otros se refuerzan, el Málaga se empobrece desde un punto de vista deportivo. En esto ha consistido la maldición histórica de este club, en no poder disponer de una directiva con el potencial económico suficiente ni el orgullo malaguista necesario como para hacer un club grande.

El Málaga es un club en liquidación. Mientras haya un canterano de cierto valor, el jeque no se irá. La necesidad tiene un pincho y, ante la falta de inyección económica, los entrenadores recurren a la cantera. Los canteranos y sus familias están encantados, como toda la afición, pero la afición también desea el crecimiento deportivo del club, y este no será posible si a las primeras de cambio malvendemos a nuestros mejores activos, que son los canteranos.

Mientras todo esto sucede, hay aficionados que se manifiestan en las redes sociales sobre la posibilidad de ingresar algún dinero por el traspaso de En-Nesyri al Sevilla. En vez de cuestionar la gestión especulativa del club de malvender canteranos que son necesarios para ascender al Primera, prefieren conformarse con las migajas de pan que caen de las mesas de los ricos. Por cierto, enhorabuena a Ángel Torres, presidente del Getafe, a María Victoria Pavón, presidenta del Leganés y a Fernando Roig, presidente del Villarreal; porque han sabido poner sus ojos en la mejor cantera de España para hacer negocio, a costa de un “esmayado” como el jeque Al Thani.

Nada más que añadir en esta noche. Tan solo desear que el Málaga se mantenga en Segunda A. Aquellos que desean que lo mejor sería la desaparición del club y empezar de cero, no saben lo que dicen. Posiblemente porque no han vivido esa situación.



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