El verdadero eje de Málaga es su parque

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Algunos sábados, como el de ayer, tengo la mala costumbre de coger el coche, salir de Málaga con mi pareja y mi hija e ir a conocer cosas nuevas, y otras menos nuevas y, lo más importante, conocer formas de entender la vida diferentes a lo que día a día vivimos en esta ciudad, la del paraíso

Nos plantamos en Sevilla. Sí, nos fuimos a Híspalis para ver a uno de sus iconos devocionales: La Esperanza de Triana. Pero antes de ver la procesión de gloria de la “Trianera”, ¿por qué no dar un paseo por el Parque de María Luisa? Y he aquí, que después de llevar cinco minutos paseando, te das cuenta de lo mal aprovechado que está el Parque de Málaga. Es el orgullo del malagueño, aunque no se le saca todo el partido que podría tener mientras lo sigan cruzando seis carriles de tráfico en el eje central, y otros dos por el Paseo de los Curas.

Y siguió nuestro paseo vespertino por la ciudad del Guadalquivir, y con tranquilidad, aunque también con pena, aprecie que la falta de respeto y educación en las bullas, no son patente exclusiva de Málaga, con una salvedad: la cultural músico-cofrade es mayor que en Málaga, con lo cual, el respeto se multiplica, aunque sea simplemente por escuchar la música.



Pero seguí pensando en mi Parque, en el Parque de Málaga. Se me venían a la cabeza los coches de caballo paseando por el de María Luisa y en mi parque, en mi parque, sólo miles de coches, autobuses, motos, y un largo etc…

Por un momento, imaginen conmigo: ese eje central por donde pasan miles de coches diarios, lo cambiamos por un gran paseo peatonal, fuente incluida, carril bici, y de coches de caballos. Desde los jardines de Pedro Alonso, hasta el mismísimo Málaga Palacio.

El eje del Paseo de los Curas, unido al palmeral con jardines, y naranjos, muchos naranjos. Y debajo de nuestros pies, el tráfico, los coches, el ruido. Es mucho pensar ¿verdad?. Es como un sueño, que jamás se verá cumplido, y siempre me quedará el Parque María Luisa en Sevilla.

Pero desde aquí les digo a los políticos, a quién nos gestionan la vida diaria, que Málaga necesita de grandes proyectos e ilusiones renovadas. Si la Alameda se termina como se prevé, sería muy necesario sacar las paradas del autobús de ese enclave y llevarlas al Muelle Heredia o quizás a un río Guadalmedina soterrado. Ufffffffff, más sueños e ilusiones. Eso es lo que tiene viajar, que te enseña dos cosas. La primera que no eres el ombligo del mundo. La segunda que por ahí tienen cosas importables a mi ciudad, que la haría mucho más bonita, mucho más paraíso.