Discurso íntegro del Alcalde a la Ciudad de Málaga

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Francisco de la Torre, Alcalde de la ciudad de Málaga, ha emitido esta noche su tradicional discurso navideño:

Buenas noches, queridos malagueños y malagueñas. Me dirijo a vosotros en Nochebuena, un año más, para desearos lo mejor durante estos días de Navidad, días de vida familiar y de encuentro entre amigos, y con el propósito de haceros llegar mis mejores deseos para 2020.

Quiero, ante todo, referirme a los más de 58.000 malagueños que, según los últimos datos disponibles, se encuentran en situación de desempleo. Y también a quienes atraviesan dificultades personales, sean económicas, familiares o relacionadas con la salud. A todos os envío todo mi ánimo para que superéis cuanto antes esos problemas que os generan preocupación, dolor, desolación.



Quienes hayáis seguido otros años este mensaje observaréis que ha cambiado de escenario. Me encuentro en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, donde los 31 concejales de la Corporación celebramos las sesiones plenarias que marcan el rumbo de Málaga. He querido hablaros desde aquí esta vez porque en 2019 se han cumplido 40 años de las primeras elecciones municipales de la democracia. El año pasado dediqué unas palabras a la Constitución de 1978, que cumplía el mismo aniversario; esta vez voy a detenerme en estas primeras cuatro décadas de los ayuntamientos democráticos.

Corresponde hacer balance de lo que se ha conseguido desde 1979 gracias al esfuerzo de toda la sociedad malagueña. Permitidme que ponga en valor la tarea municipal y agradezca su trabajo a los concejales y concejalas de todos los grupos políticos que han ocupado estos asientos.

Aquí se han tomado decisiones trascendentales para la ciudad, se ha diseñado el camino que hemos recorrido y estamos recorriendo. Ese camino es el que nos ha traído hasta 2020 y hacia el prometedor futuro al que nos dirigimos. Si en los inicios de la democracia nos hubieran dicho que Málaga llegaría a estar donde está ahora, quizá no nos lo hubiéramos creído.

Me resulta imposible mencionar a todos y cada uno de los concejales y concejalas de esta fructífera etapa. Pero sí voy a expresar mi agradecimiento, en nombre de la ciudad, a mis dos antecesores, Pedro Aparicio y Celia Villalobos. Ambos fueron buenos regidores y merecen nuestro reconocimiento, empezando por el mío. También quiero recordar a José María Martín Carpena, a quien el criminal terrorismo de ETA nos arrebató en julio de 2000; y a los compañeros que se sentaron en estos escaños y que nos han dejado justamente este año: Damián Caneda, Eduardo Martín Toval, Francisco Oliva, Carlos Hernández Pezzi, Juan José Martínez Zato, Luis Asenjo España, José García Castillo y José Céspedes Carballo. Descansen en paz.

Ellos, y todos los demás concejales y concejalas que han representado a los malagueños entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI, han contribuido a que el rumbo de la ciudad haya sido acertado y han dignificado la política local, que es la más importante de las políticas, la más cercana, participativa y efectiva.

Es el momento de recordar también a todos los malagueños que han fallecido a lo largo de este año que acaba, y de sentirnos cerca de sus familiares, que los recuerdan con más intensidad en estos días. Por otra parte, esos malagueños han contribuido también, cada uno desde su posición, al progreso de la ciudad.

La Málaga de hoy es muy distinta a la Málaga de 1979. La ciudad, en síntesis, ha recuperado el dinamismo y la fuerza que alcanzó en el segundo tercio del siglo XIX, pero por supuesto con mucha mayor cohesión social que entonces. El Ayuntamiento ha sido motor de una gran transformación conocida y reconocida. Hemos impulsado, basándonos en planes estratégicos compartidos y consensuados, la conversión de Málaga en una ciudad de referencia.

De una ciudad que daba la espalda al mar hemos pasado a una Málaga fuerte en turismo, cultura y tecnología, con un creciente impacto internacional. De una ciudad con servicios públicos municipales bastante deficientes hemos pasado a otra donde el agua corriente, el transporte público, las viviendas protegidas, los servicios sociales, la seguridad, las instalaciones deportivas, los parques infantiles, el equipamiento de las playas, la oferta cultural y hasta los talleres educativos conforman una completa oferta de excelente calidad, sostenida en su mayor parte con recursos del Ayuntamiento, aportados por los vecinos con sus impuestos –impuestos, por cierto, muy moderados–.

Tengamos siempre presente que la acción municipal se concreta en el esfuerzo de los trabajadores municipales, cuyo compromiso y dedicación debemos agradecer muy sinceramente, desde los policías y bomberos, pasando por los trabajadores de la EMT, de Limasa, de Emasa, de Smassa… hasta quienes atienden directamente al público en cualquiera de la red de oficinas presentes en los 11 distritos de la ciudad.

Por supuesto, nos quedan cosas por hacer. Estamos obligados a conseguir una Málaga más sostenible, también socialmente. No es una opción, sino una obligación. No es opinable; ha de ser un hecho. No es una cuestión de voluntad política, sino un imperativo que está muy por encima de las siglas. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, representados por este logotipo son una guía que todos debemos seguir, tanto en el ámbito público como en el privado, para lograr una ciudad mejor, para contribuir desde lo local a lo global, para construir así un mundo mejor.

Tenemos que apoyarnos en lo que hemos logrado juntos, que es mucho y bueno, para aumentar la visibilidad internacional de Málaga con la vista puesta en atraer inversiones capaces de generar empleo de calidad. Para que ese empleo de calidad sea posible, para que salgamos del paro estructural que nos frena, para que nadie se quede atrás, España tiene que abordar el desafío de la educación: la relación entre los indicadores del fracaso educativo y del paro resulta evidente, es ahí donde está el principio de la desigualdad. Aunque las políticas educativas no sean competencia municipal, nunca dejaré de insistir en este tema, absolutamente básico en la sociedad del conocimiento, en este siglo XXI.

En España ya muere más gente de la que nace, y lograr un aumento de la natalidad pasa por poner al alcance de los jóvenes una formación sólida que les permita alcanzar una estabilidad laboral razonable, salarios dignos con los que poder formar una familia y construir así su futuro, que es nuestro futuro conjunto como sociedad. También esto es una cuestión de sostenibilidad: la mejor herramienta para reducir la incertidumbre es la educación, con la que conseguiremos más y mejor empleo; un empleo que constituye, además, la mejor y más efectiva política social.

Un apunte más al hilo de la educación: para erradicar la desigualdad de género y la violencia machista, nada es más eficaz que una correcta educación en los valores de igualdad y no violencia.

Una mención para nuestros mayores, que en los años más duros de la crisis han sido la parte más resistente de la red familiar, que han vivido etapas muy difíciles de nuestra historia y nos pueden prevenir sobre errores que nadie puede permitirse repetir. Los mayores merecen siempre el reconocimiento de la sociedad y que el fruto de su cotización durante décadas tenga una recompensa garantizada.

Málaga será en 2020 Capital Europea del Deporte y del Turismo Inteligente, y además acogerá las galas de entrega de los premios más importantes del cine y el teatro español, los Goya y los Max. Y estamos trabajando para que la ciudad acoja una exposición internacional que tendría lugar en Buenavista, en el distrito de Campanillas, en 2027. La ciudad tendrá también una oficina de Pesca de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura que se sumará al Centro Internacional de Formación para Autoridades y Líderes. Seguimos siendo un laboratorio urbano con iniciativas como el proyecto Paloma, pionero a nivel mundial en la recarga ultrarrápida de autobuses eléctricos, o el primer centro de pruebas en Europa de comunicaciones de vehículos 5G conectados. Seguimos también consolidando el calendario del Palacio de Ferias y Congresos con una serie creciente de foros tecnológicos de primer nivel. Todo eso es posible ahora en Málaga. Y seremos capaces de llegar más lejos: no nos pongamos límites.

En este sentido, voy a reiterar algo que he dicho este año muchas veces y repetiré esta noche de nuevo: una ciudad de primera, y una afición de primera como es la malaguista, merece un equipo, el Málaga Club de Fútbol, en Primera División. Esto es importante no sólo desde el punto de vista deportivo, sino también para el prestigio y la reputación de la ciudad. El Málaga Club de Fútbol tiene que estar en primera, ésa es la misión de sus propietarios y gestores.

En 2019 se han celebrado elecciones municipales, y el resultado de las mismas ha permitido formar una coalición de dos fuerzas políticas, el Partido Popular y Ciudadanos, que da a Málaga un marco de estabilidad. Con ambas en el Gobierno municipal, la ciudad funciona a pleno rendimiento: hemos activado inversiones financieramente sostenibles por importe de más de 31 millones de euros; hemos estrenado la nueva Alameda Principal, con un 70% del espacio para el peatón; el hotel del arquitecto Rafael Moneo en Hoyo de Esparteros está por fin en marcha; se ha iniciado la segunda fase del convento de San Andrés; las actuaciones en los barrios están desarrollándose con puntualidad, tanto desde un punto de vista urbanístico como medioambiental y deportivo; hemos mejorado la flota de autobuses municipales con 15 vehículos de gran tamaño; hemos lanzado importantes ofertas de empleo público; y estamos extendiendo la red de desfibriladores, que ya están en los coches patrulla y en el transporte colectivo con una aplicación móvil que permite localizarlos.

Igual que la España de 2018 es otra en comparación con la de 1978, la Málaga de 2019 es una ciudad muy distinta a la que había en 1979. Sin caer en la autocomplacencia, sin conformarnos con lo que tenemos, no cabe negar los enormes avances que hemos conseguido como sociedad. Negarlos es dar la espalda a la realidad y contribuir a la expansión de discursos extremos que se alimentan del catastrofismo, los prejuicios y, muchas veces, las mentiras.

Seamos claros, optimistas y rotundos: Málaga tiene un gran futuro por delante a su alcance. Me permito concluir con lo que dije en la constitución de la undécima Corporación, el 15 de junio, en este mismo lugar: “Nuestro trabajo es llegar tan lejos como queramos soñar. Si hemos conseguido cosas que hace unos años sólo soñábamos, seremos capaces de hacer realidad lo que soñamos ahora”.

Disfrutad de estos días en familia. Que 2020 nos traiga muchas más buenas noticias para Málaga, la ciudad donde vivimos, por la que luchamos en nuestro día a día. La ciudad donde queremos vivir, la ciudad donde quieren vivir quienes no viven en ella. ¡Feliz Navidad! ¡Feliz año nuevo!



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