Derrota en Alcorcón, Shaheen el cariñoso y el botarate Tebas

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No hay mayor ejercicio de masoquismo para un aficionado al fútbol que ver al Málaga jugar cada domingo. Da igual que lo veamos diez minutos que noventa. Sus partidos son auténticos monólogos de un quiero y no puedo. Y no puede porque le falta calidad a raudales. Cualquier equipo de la categoría es capaz ganar al Málaga con una pobre apuesta futbolística, pero lo poco que ofrecen, es superior a lo que es capaz de hacer sobre el terreno de juego el equipo de la Costa del Sol.  

Por lo que llevamos visto desde que empezó la liga, el Málaga CF solo parece disponer  de once futbolistas capacitados para luchar por la permanencia. En el momento que algunos de ellos no comparecen, ya sea por lesión o por el virus FIFA, el equipo se resiente enormemente. A una plantilla incompleta por la nefasta gestión del propietario y de su director deportivo, se suma la poca calidad de los futbolistas teóricamente suplentes. De los 17 futbolistas que el Málaga pudo inscribir este verano, se salvan diez u once para intentar permanecer en Segunda. Pero como la liga es muy larga y las lesiones son frecuentes, además de las convocatorias de las respectivas selecciones, el Málaga comienza a pagar los platos rotos de su nefasta planificación.

Parecía que Víctor Sánchez del Amo había encontrado un once ideal, hasta el punto de encadenar dos victorias consecutivas, ante el Deportivo de la Coruña y Oviedo, pero las inoportunas lesiones dieron al traste con los planes del técnico. Este equipo no se puede permitir prescindir de futbolistas como Munir, Keidi Baré, Sadiku, Cristo o Adrián; porque, sin ser futbolistas de otro mundo, no tienen recambio en esta plantilla. Keidi sostiene el centro del campo, Sadiku ha sido capaz de materializar tres dianas, Munir y Adrián aportan experiencia, y Cristo ha sido toda una sensación. Del mismo modo, la inoportuna lesión de Ismael Casas, tras el formidable partido que disputó en Zaragoza, ha sido todo un contratiempo.   

Y del virus FIFA mejor no hablar. Futbolistas de segundo nivel, que actúan como suplentes en selecciones de tercer nivel y que, cuando viajan, dejan en cuadro al equipo que les paga el jornal. Otra consecuencia más del desastre de planificación estival. Una plantilla corta en efectivos y sin fondo de armario tampoco se puede permitir el efecto nocivo del virus FIFA. Se lo podría permitir si la calidad de sus internacionales fuese mayor de la que es y el rendimiento deportivo ofrecido en el campo compensase su ausencia en determinados partidos. Pero en el caso del Málaga no se da ni una circunstancia ni la otra. Aparte de que el entrenador del Málaga lleva razón cuando solicita el parón de la liga en Segunda cuando hay partidos internacionales. A estos asuntos se debería dedicar Javier Tebas, no a enfriar o echar por tierra posibles soluciones para este club.

Mención aparte merece el futbolista Diego González, el peor defensa de todas las categorías del fútbol español. No recuerdo que el Málaga haya ganado algún partido cuando juega él. Al menos esta temporada. Dicen los que lo conocen que destaca por sus cualidades humanas, y nada tenemos que objetar, porque sólo lo enjuiciamos como jugador de fútbol. No podemos comprender cómo ha llegado a ser futbolista profesional, cuando en Tercera División o Regional hay defensas más solventes. Siento expresarme en estos términos, pero este asunto es un clamor entre la afición; y su titularidad sólo se entiende porque el entrenador no tiene a otro mejor que poner en su posición, en una liga cargada de normas absurdas, como la que impide que los equipos puedan alinear a los canteranos que estimen oportunos. Pero este asunto no le preocupa al señor Tebas, lo único que le preocupa es la venta del Málaga, desaconsejable según él y difícil de llevar a cabo. Al señor Tebas le viene bien un Málaga en Segunda. Es evidente que el negocio televisivo en la categoría no sería lo mismo sin los tres equipos que mantienen abierto el chiringuito: Málaga, Zaragoza o Deportivo de la Coruña. Y para defender los intereses de las televisiones, ahí está Tebas. Quién mejor que él. Sobre este señor, conviene hacer memoria. Todos recordamos como hace años no aceptó en ningún momento que el Málaga pudiese disputar el título a los históricos de la liga, pues lo mismo ahora se niega a aceptar ahora la posibilidad de que cualquier grupo inversor pueda comprar el club y devolvernos a la élite. Para entender bien la forma de pensar de Javier Tebas siempre hay que partir de la base de que su mayor obsesión es defender los intereses de los grandes e históricos de la liga, ya sea Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia. En el fondo, siempre ha defendido una liga de cuatro, y para el resto –dignos palmeros turiferarios- las migajas de pan que caen de la mesa de los ricos. Como Tebas es consciente de que medio país apoya al Madrid y el otro medio al Barcelona, nada tiene que perder con esta forma de proceder. Por eso cuenta con el apoyo mediático de las cavernas deportivas del país; y por la misma razón, la liga española es cada vez más pobre y la inglesa más rica, porque las cosas allí se hacen de otra forma.

Javier Tebas ha sido magnánimo con el Málaga cuando el Málaga ha estado en crisis, pero cuando tenía un equipazo en Primera se revolvía en su sillón porque la hegemonía de los históricos se ponía en entredicho. Más de veinte años necesitaría este club en la élite, cosechando éxitos deportivos, para gozar del respeto de aquellos que se están cargando la liga española en beneficio de otras. Defender el status quo de la liga es la máxima prioridad de Tebas, por eso en su día no dudó en criticar al jeque del Málaga nada más llegar, aduciendo que no hacían falta jeques en nuestra liga, porque inflacionaban el mercado. La razón no era esa, sino que el Málaga, un club modesto, pudiese colarse en la mesa de los ricos, cuando los ricos deseaban competencia. ¿Qué mal hace al fútbol el jeque del París Saint Germain? Ninguno. ¿A quiénes molesta? A los dirigentes y seguidores de los clubes históricos de Europa. Pero a los amantes del fútbol nos encanta admirar la constelación de futbolistas del equipo parisino, y la “vidilla” que ha otorgado a la Liga de Campeones y al fútbol internacional. Cuanto más capital se inyecte en las ligas, mayor calidad futbolística y mejores equipos. El resto ya lo sabemos, el dinero atrae al dinero, y la liga española, en estos momentos, está siendo descapitalizada y empobrecida, con tanto intervencionismo económico derivado de las normas del fair play. 

Nada tiene que ver el párrafo anterior con el partido de Alcorcón, que el Málaga ha vuelto a perder por la mínima. La afición ya se está acostumbrando y es lo peor que nos podría suceder. No se atisban soluciones en el horizonte. Del plan de viabilidad no se sabe nada. Sólo sabemos que el “liquidador” que ha enviado al jeque, Richard Shaheen, es muy cariñoso. Que se pasa por los entrenamientos del Málaga y los futbolistas perciben su cercanía. Claro, se entiende… Shaheen representa continuidad y miseria. Otros hipotéticos nuevos propietarios supondrían limpieza de vestuario y despidos. De ahí la buena acogida que el testaferro americano ha obtenido de la plantilla.

Y en medio de todo este lío, hoy nos enteramos de que nos ha tocado en la Copa del Rey el equipo cántabro del Escobedo, como ya sucediera el año de la desaparición del club. ¿Premonitorio? ¿Caso para Cuarto Milenio? Podría ser. Nada de lo que pueda suceder, nos debe extrañar. Estamos curados de espanto. Respecto a la Copa, siempre he censurado la manía de este club de tirarla por la borda y no otorgarle importancia que merece, incluso hasta el punto de desear una pronta eliminación para que el equipo se centre en la liga. Desde luego, era lo que más convenía a las tristes y mediocres directivas del pasado, al no poder mantener una plantilla de entidad para afrontar varias competiciones. Pero lo de este año puede ser mortal de necesidad. Dan ganas de no comparecer, dicho en tono de broma. Sería la primera vez que desearía que el Málaga se olvidase de esta competición. Aunque, ¿imaginan al jeque embolsándose un taquillazo con la visita del Madrid o del Barcelona? A lo mejor por eso todavía sigue aquí. 

El Málaga CF vive un momento de crisis como no había vivido desde 1991, porque se cierne sobre el club un serio peligro de desaparición. La actitud del propietario es incomprensible y dañina, porque sin inyección de capital este equipo no puede sobrevivir, ni deportiva ni financieramente. La única razón que atisbo para que el jeque siga prolongando la agonía del club tiene que ver con la posible venta de dos o tres canteranos que empiezan a asomar la cabeza, ya sea Antoñín, Cristo o Casas. No se entiende otra razón que vaya más allá de la citada, a no ser que aniden en su mente deseos de venganza. 







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