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Canal Sur: el agujero negro de las cuentas andaluzas

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Y tras los comicios del pasado domingo sonaron las trompetas para los que en silencio denostaban la tele pública andaluza y las alarmas para los que, en base al amiguismo mamporreril, hicieron de la RTVA su modo de vida. Lo que ha quedado rotundamente claro, a pesar del inédito y estridente ruido mediático, es que algo ha cambiado para siempre en la región. Axioma este que viene precedido por una rotunda declaración de intenciones del triunfador de la noche electoral, Santiago Abascal. Su figura política, innombrable y censurada en medios hasta el pasado domingo 2, abrió la caja de los truenos cuando puso de manifiesto cuáles eran sus condiciones para permitir un gobierno de cambio en la Junta andaluza. Entre ellas, destacó su medida estrella: el cierre de la Radio Televisión Andaluza (RTVA). Propuesta que pillaba por sorpresa a todos los partidos con representación, e intereses, en el Parlamento.

Para el bloque de izquierdas, como podrán suponer, significaba un ataque a los andaluces en línea ‘susanista’ de pratrimonializar en su persona la opinión pública de Andalucía. Para la otra bancada, las reacciones han ido desde el silencio de Ciudadanos hasta el oportunismo de Casado para poder subirse al barco aprovechando los estrechos márgenes ideológicos con VOX.

Sea lo que fuere, los presidenciables, Moreno Bonilla y Marín, pasan por alto una cuestión más importante si cabe que el sillón de San Telmo. Y es la cruda realidad de Canal Sur. Una televisión deficitaria que ha perpetuado hasta hoy una visión deformada de nuestra realidad donde el topicazo y la visión sevillanocentrista han sido y son las máximas a seguir. Un retrato grotesco muy alejado del día a día de la gran mayoría de ciudadanos que afirman haberla desintonizado de sus televisores hace años.

El argumento usado por el bloque político-mediático de izquierdas que tildaba, con cierta sorna, de barbaridad la propuesta, se sustenta en que la RTVA está blindada en el Estatuto andaluz. Reconociendo la veracidad de este argumento, hay que reseñar la posibilidad de modificación del Estatuto, aunque ello requiere de una amplia mayoría en el parlamento. Moreno Bonilla, por su parte, no tardó en enmendar la plana al presidente de su partido al afirmar que no es una decisión de carácter político sino jurídico lo que hace inviable el cierre.

Es de sospechar que la incuestionable intención que planea sobre la cabeza del dirigente popular es no dejar pasar la oportunidad histórica de controlar todo un engordado aparato de propaganda como ya hizo el PSOE-A desde sus inicios. Un caramelo al que desde el PP y Ciudadanos no están dispuestos a renunciar tan fácilmente. Podríamos decir que más que interés ciudadano por una información veraz y plural, lo que hay detrás de toda esta puesta en escena inédita son intereses de partido para dominar los medios de comunicación oficiales. Constatando así la continuidad del “quítate tú pa ponerme yo”, aunque pretendan vendernos un CAMBIO en mayúsculas que no es.

Pero yendo a los datos que nos interesan como contribuyentes: A día de hoy el presupuesto de Canal Sur para este 2018 es de 163 millones de €, sin contar las pérdidas que asumen en cada ejercicio las cuentas públicas. Además, la RTVA dispone de una estructura elefantiásica con siete direcciones generales y diez direcciones territoriales. Su enorme plantilla, de casi 1500 trabajadores, se compone en gran medida de personal laboral que no ha accedido como funcionario (concurso de oposición) para ejercer en el ente público, hecho por el cual es considerada una agencia de colocación como sucede en otros organismos públicos de la Junta.

Del mismo modo, cabe destacar en este aspecto la composición del consejo de administración con 15 directivos cuyos emolumentos en conjunto rondan el millón de euros y un director general, otrora presentador deportivo, Joaquín Durán, que supera en sueldo al de la presidenta de la Junta con un salario anual de 78.522,77€. Con estos mimbres podrán imaginar qué cesto. Pero esto no es todo, Canal Sur ha actuado todos estos años como una red clientelar donde ex directivos de la cadena y presentadores de la casa (Juan y Medio o Toñi Moreno) han hecho un negocio rentabilísimo con sus propias productoras.

Aseverar, como se hace, que es imposible el cierre de una cadena autonómica cuando se llevó a cabo con Canal 9 es querer tomar el pelo al respetable. En este Estado de las autonomías no tienen sentido 17 televisiones cuando este servicio público está más que garantizado con la RTVE y con las nuevas formas de información gracias a internet y las redes sociales. La idea original de servicio informativo público pudo tener su sentido entonces, pero esta ya quedó obsoleta y sólo al servicio del partido de turno. Muchos deseamos que de una vez por todas esos 163 millones de gasto anual y los derivados del cese de agencias públicas puedan financiar centros de salud y escuelas púbicas.







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Apartidista defraudado del mundo y esperanzado en el género humano. Docente entusiasta rebosante de malagueñismo

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