Arrojan huevos al autobús del Málaga

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El autobús del Málaga ha sufrido huevazos. ¿Quiénes han sido? ¿Barcelonistas que deseaban ver al Málaga en Segunda? ¿O malaguistas enojados por la marcha del equipo? Es difícil creer que hayan sido culés que han venido a ver jugar a Messi -comprando bolis carísimos-, cuando la liga la tienen prácticamente ganada. Más bien me inclino a pensar que han sido malaguistas cabreados por la marcha del equipo. Pero no me extraña que sucedan estas cosas. Desde hace varias semanas hay una campaña desatada en algunos medios y redes sociales en contra de los jugadores. Se les achaca falta de profesionalidad o el no sudar la camiseta lo suficiente como para evitar el descenso. No comparto estas campañas. A los jugadores, ni tocarlos. Mientras vistan la camiseta del Málaga, hago mío el eslogan de aquellos que presumen de ser más malaguistas que nadie: merecen respeto. Hace dos meses el máximo responsable de la debacle era Míchel –al que se le juzgaba más por su pasado merengue que por su labor como técnico-, ahora que no está, los responsables son los jugadores. Todo vale para eximir de culpa al propietario de la entidad. El único responsable del descenso es el propietario y su director deportivo, Arnau, por actuar a sus órdenes. La consigna era desinversión y venta de futbolistas, y la consecuencia la estamos pagando. Los futbolistas que en estos momentos están en nómina del club no son responsables de haber sido contratados. Si no tienen la calidad suficiente como para salvar al Málaga del descenso, ni son magos ni hacen milagros. No basta con las ganas ni con la intensidad sobre el terreno de juego. De donde no hay, no se puede sacar. No hay más cera que la que arde.

A veces me pregunto si no tenemos lo que nos merecemos. Si la culpa de todos los males del Málaga la tienen los socios que venden los carnet cuando vienen los grandes –como reza la letrilla de algunas murgas-, o aquellos que censuran la política del jeque –porque nos da igual que la plantilla sea mejor o peor-; si lo importante es ir a La Rosaleda para emborracharnos porque el resultado nos da igual, hemos de convenir que algunos sólo tienen lo que merecen. Si el Málaga es un sentimiento para sufrir, pasarlo mal o llorar, preferible es poner en casa Los Puentes de Madison o el Diario de Noa. 

¿Qué obligación tiene un señor que vive en Mollina o Alfarnate de ser seguidor del Málaga? Ninguna. ¿Les ha ofrecido alguna vez el Málaga algún éxito deportivo para sentirse atraído por el club de su tierra? Jamás. A estos se les insulta cuando compran “bolis” para ver al Madrid o al Barcelona. ¿Qué obligación tiene un señor de Guadalajara de ser seguidor del C.D Guadalajara? Ninguna. Podrán ser del Real Madrid o del Barcelona, no del Guadalajara. Aquellos equipos que no tienen historia ni reúnen éxitos deportivos, no tienen nada que ofrecer a los oriundos del lugar. La gente que desea triunfar en la vida, igualmente desea seguir a equipos que triunfen, no vanagloriarse de la mediocridad, como hacen muchos.

El sábado que destituyeron a Míchel, un tuitero de esos que presumen de malaguistas y de cuyo nombre no puedo acordarme porque encima actúa con pseudónimo, escondiendo cobardemente su identidad, publicó un tuit que decía lo siguiente: “Hoy sábado, muchos malaguistas se han llevado un doble disgusto, por un lado la destitución de Míchel y por otro la derrota del Real Madrid” -que perdió ante el Villarreal en su estadio-. Y pregunto yo: ¿este tipo de sujetos qué pretende con esos comentarios? ¿Dividir a la afición? ¿Hacen algún bien con semejante majadería? ¿Será lo mismo que al Málaga lo haya entrenado un ex-madridista que un ex-barcelonista? Míchel ha tenido dos etapas en el Málaga, una positiva y otra negativa. ¿Se ha juzgado más a Míchel por su pasado merengue que por su labor como técnico? Podría ser. Y ojo, lo mismo diría si el míster hubiese sido Lobo Carrasco, qué más da.  Al supuesto malaguista -y digo supuesto, porque entre el malaguismo abundan los merengues y culés disfrazados de malaguistas que utilizan al equipo de nuestra tierra para repartirse mamporros en la redes sociales-; no le importó lo más mínimo que el gol en el Bernabéu lo metiera Pablo Fornals, que de haber permanecido en Málaga y no haber sido traspasado, como la mayoría de los canteranos –junto a Camacho-, ahora mismo no estaríamos en Segunda. Es la triste historia de un sector de la afición que nunca aprenderá a señalar a los verdaderos responsables de los descensos y de las descapitalizaciones permanentes del club. Cuánto nos queda que aprender de otras aficiones. El Sevilla, jugando UEFA y en puestos UEFA, recibió la “visita” de su afición al entrenamiento tras perder por cinco goles ante el Spartak de Moscú. La indignación era evidente. Nos queda mucho que aprender. 

Algunos esta noche han vuelto a señalar a Al Thani como responsable de descenso. Lo hacen cada semana en la Rosaleda. Pero Al Thani no está. Él sabía del daño que este año iba a perpetrar, por eso no da la cara. 

Y vamos al partido de hoy. Hace un año el Barcelona mordió el polvo en Málaga. Pero en aquel Málaga estaban Llorente – rehabilitado en la segunda vuelta-, Camacho, Pablo Fornals y Sandro. Este año, ninguno de los cuatro. El Barcelona es líder de la liga, el Málaga colista. El resultado, previsible: 0-2. El FC Barcelona jugando con sus suplentes, ha hecho correr al Málaga CF detrás del balón. Aun así, el Málaga, con diez, en el primer tiempo, ha tenido dos ocasiones claras de gol que no ha materializado. Es plausible la intensidad que pone En-Nesyri en cada partido. Sigue sin ver gol, pero lo quiero para Segunda. Este chaval, junto a otros que podrían retornar -caso de Mula-, podrían ser interesantes para intentar volver a Primera. Eso si no se revalorizan y el jeque los convierte en dinero. 

Respecto a la expulsión de Samu, nada que objetar. Es clara. Pero cuestionable en cuanto al diferente rasero que el colectivo arbitral dispensa cuando actúan ante los modestos o ante los grandes de la liga. La dura entrada de Samu no sería roja de llevarla a cabo Piqué o Sergio Ramos. Da igual. Finalizando el partido, Luis Suárez ha propinado una patada alevosa a Ignasi Miquel sin balón y se ha quedado en cartulina amarilla. Si llega a ser roja, hubiésemos tenido toda la semana a la caverna mediática culé -igual si fuese merengue- linchando al árbitro. Por eso los árbitros son comedidos cuando pitan a los grandes.

Me dicen que el comentarista Robinson ha dicho por televisión que el partido de hoy ha sido el entrenamiento perfecto para el Barcelona antes del partido de Champions. Sin duda un comentario despreciable de un vendedor de humos que no merece nuestro respeto. Pero es el mismo respeto que inspira este club ante los estamentos deportivos por estar tan pésimamente dirigido.

Y para finalizar, los mejores deseos de recuperación para los consejeros Ben Barek y Martín Aguilar. Ellos no son correa de transmisión del propietario, sino vínculo de unión entre la historia de este club con la afición y la ciudad. Merecen un respeto en estos momentos de crisis deportiva.