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A 48 horas del desastre: ojos que no ven, corazón que no siente

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“Ojos que no ven, corazón que no siente”, dice el sabio refrán español. La Navidad es la fiesta familiar por excelencia y la razón fundamental por la que nos podemos perder un partido de fútbol. No pude presenciar el partido que disputó el Málaga frente al Reus Deportivo, pero sí he seguido con atención algunas crónicas del partido y la reacción en redes sociales de los aficionados malaguistas.

Estupor, indignación y cabreo son las palabras que mejor definen el estado de ánimo de la afición; pero sobre todo, una sensación: la de enorme preocupación. De creernos en Primera en la séptima jornada de liga a ver peligrar las opciones de ascenso. Porque no nos engañemos, en las actuales circunstancias, este equipo no asciende. Y el cuerpo técnico lo sabe, de ahí que Muñiz y Caminero se estén afanando en los  últimos días por reforzar la plantilla. El margen de maniobra es pequeño, por culpa de la nefasta política económica de la entidad. A pesar de tener uno de los presupuestos más altos de la categoría, el rendimiento deportivo de algunos futbolistas no está siendo acorde a los emolumentos que cobran. Estamos sufriendo las consecuencias de la horrorosa planificación del último año, por la cual el club se empobreció desde el punto de vista deportivo, debido fundamentalmente al traspaso de futbolistas importantes y también desde el punto de vista económico, por la contratación de jugadores que no eran aptos para la categoría o el mantenimiento en plantilla de otros con altas fichas y cuya calidad no se refleja sobre el terreno de juego. El Málaga en un club en continuo proceso de descapitalización económica y patrimonial. Lo de los últimos seis años no tiene nombre.

Con todo, hemos de reconocer cierto mérito al cuerpo técnico por mantener al equipo en puestos de cabeza, sin apenas margen de maniobra a la hora de fichar. Muñiz siempre destacó en esta parcela, en la de saber confeccionar para Segunda equipos aceptables tirando de amiguetes y por cuatro euros; pero su  responsabilidad como entrenador es harina de otro costal, su labor siempre fue discutida y discutible en Málaga. Pero ahora lo fundamental sería no perder la cabeza y acertar de pleno en la contratación de esos futbolistas que el club demanda para volver a Primera. Uno de ellos ya está aquí: Seleznyov. A continuación, se necesita reforzar la parcela ancha del campo, un futbolista de creación que sea capaz de tratar bien el balón y dar el último pase. Nada fácil. Este tipo de futbolistas no abundan y están muy cotizados, aparte de que no entran dentro de las preferencias futbolísticas del míster.

Y ahora hablemos de la afición y de su reacción durante el partido y en redes sociales. En la grada se expresó la frustración de una afición que nunca ha sabido dónde dirigir la mirada cuando las cosas van mal. Y en muchas ocasiones suele pagarlas con quien menos culpa tiene. Ninguna afición de España, de las más importantes, habría permitido al propietario del club lo que en Málaga se lleva aguantando los últimos 5 años; y cuando vemos peligrar las opciones de ascenso, la tomamos con futbolistas que no tienen culpa de haber sido contratados si su calidad no es adecuada para ascender a Primera. No se puede sacar de donde no hay. En vez de señalar al verdadero responsable de este desaguisado, nos ponemos a dedicarles olés al conjunto catalán, y a mofarnos de los futbolistas que el club ha contratado; cuando lo que habría que cuestionar en su conjunto es la política que lleva siguiendo el propietario desde hace años. Y ojo, no tengo ningún reparo en reconocer que soy el primer sorprendido de que el equipo siga ocupando puestos de cabeza, debido al escepticismo que me provocó la planificación estival. Al igual que pienso que no todo está perdido y que la solución pasa por lo expresando en el párrafo anterior: el mercado invernal.

Y lo que nos gusta fustigarnos. El masoquismo nos encanta. La afición dividida y enfrentada por el espectáculo ofrecido en el campo y en la grada. “No son verdaderos malaguistas los que aplauden al adversario o muestran su enfado durante los 90 minutos”, esta es la opinión de muchos aficionados. Pero, qué casualidad, que estos mismos jamás ejercen la más mínima crítica hacia el propietario o gestores del club. Suelen identificar al club como institución con su directiva, de forma que, si criticas algún aspecto de la gestión de los propietarios, directamente estás atacando al club y automáticamente pasas a ser un antimalaguista, merengue o un culé. ¡Cuánto daño ha hecho a este club esta forma de razonar! ¡Cuánto conformismo con la mediocridad! Algunos se regodean tanto que presumen de que lo nuestro ha de ser sufrir, ascender, descender y comer mortadela; como si la quinta capital de España no tuviese derecho alguna vez a estar 20 años entre los 7 primeros de la liga o jugar la UEFA de vez en cuando. Quién sabe, lo más probable sea que, quienes piensan de esta forma, el Málaga sea su segundo plato. Se conforman con poco. Les da lo mismo estar en Primera que en Tercera. Este ha sido el mayor éxito de las directivas mediocres que hemos tenido: dividir a la afición y tenerla anestesiada en la creencia de que para Málaga ser un club ascensor es lo mejor y que no podemos ni debemos aspirar a más. La prueba es que en el momento que un canterano le da dos patadas seguidas a un balón, la gente acepta automáticamente que lo normal es que sea traspasado 6 meses después, por la cantidad que sea. Pobre mentalidad. En otros lugares no muy lejanos, la mentalidad es otra.

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Malagueño y malaguista. Feliz de ocupar este rinconcito de BlogMálaga. Me gusta Internet y me encanta la libertad.

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